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La nuez negra oriental divide a chefs y propietarios por su sabor intenso

La nuez negra oriental, un fruto silvestre de Norteamérica, despierta entusiasmo entre cocineros que valoran su sabor audaz, mientras muchos propietarios la consideran una molestia en sus jardines.

La nuez negra oriental, un fruto de árboles nativos del este de Norteamérica, genera opiniones enfrentadas. Para algunos cocineros es un ingrediente singular; para muchos dueños de viviendas con jardín, un problema. Su sabor es uno de los puntos de discusión más llamativos.

Para describir ese sabor, Brian Hammons, director ejecutivo de Hammons Products Company, de Stockton, Misuri, propone dos palabras: «audaz» y «salvaje». Esa intensidad explica por qué el fruto divide a quienes lo prueban. Su perfil es distinto al de la nuez de nogal inglés que se encuentra habitualmente en los supermercados, más suave y menos marcado.

El atractivo culinario de la nuez negra reside precisamente en esa fuerza. Quienes la incorporan a sus recetas la utilizan para aportar profundidad a postres, panes y platos salados, aprovechando un aroma que no se puede reemplazar fácilmente con otros frutos secos. Por ese motivo, algunos chefs la buscan de forma deliberada y están dispuestos a trabajar con ella pese a su complejidad.

Esa misma complejidad es la que complica su uso. La cáscara es dura y la extracción de la pulpa requiere tiempo y paciencia, por lo que la nuez negra no es un producto cómodo de preparar en la cocina doméstica. Su disponibilidad también es irregular, ya que no se cultiva a gran escala como otras variedades comerciales.

En el otro extremo están los propietarios de viviendas. Los árboles pueden crecer hasta alcanzar gran tamaño y, al caer, sus frutos dejan manchas oscuras en el suelo, terrazas y vehículos, además de una cáscara que resulta difícil de retirar. Estas molestias han llevado a muchas personas a considerar el árbol como una plaga en lugar de un recurso.

El contraste entre ambos grupos refleja la doble naturaleza del fruto: una planta silvestre apreciada por su carácter en la cocina y, al mismo tiempo, incómoda en el entorno urbano y residencial. La discusión continúa entre quienes buscan preservar su sabor y quienes prefieren eliminar los árboles de sus propiedades.