La néobanque Revolut ha confirmado una brecha de seguridad que expuso datos sensibles de un número limitado de clientes después de que unos hackers lograran engañar a la entidad utilizando una dirección de correo electrónico auténtica perteneciente a una administración pública. La compañía notificó a los afectados el viernes 11 de septiembre, según ha trascendido, y ya se enfrenta a una amenaza de extorsión por parte de los atacantes.
El incidente, que encaja en la definición de brecha de datos —acceso, robo o exposición no autorizada de información confidencial—, se produjo cuando los piratas informáticos se hicieron pasar por una autoridad legítima y remitieron a Revolut una solicitud formal desde un correo administrativo real. Ese detalle resultó clave: al tratarse de una dirección verificable y perteneciente a una administración, la néobanque no detectó indicios inmediatos de fraude y entregó la información requerida.
Los datos comprometidos incluyen información particularmente sensible de un grupo reducido de clientes, aunque la entidad no ha detallado públicamente la naturaleza exacta de los mismos ni el número concreto de personas afectadas. Revolut ha asegurado que se trata de un incidente acotado y que los clientes perjudicados ya han sido informados de manera individual para que puedan tomar las medidas oportunas.
Tras conocerse la brecha, los atacantes habrían planteado una exigencia económica a la compañía, lo que sitúa el caso en el terreno de la extorsión digital. La firma, con sede en Londres y millones de usuarios en toda Europa, colabora con las autoridades competentes para esclarecer lo ocurrido y determinar el alcance real del robo de información.
El suceso pone de relieve una de las técnicas más eficaces del cibercrimen actual: el uso de infraestructuras legítimas, como dominios gubernamentales, para sortear los filtros de seguridad de las empresas. A diferencia de los correos fraudulentos convencionales, que suelen delatar su origen por errores en el remitente o en el dominio, una dirección auténtica de una administración reduce drásticamente las sospechas y dificulta la detección automática.
Para los usuarios, los expertos recomiendan revisar con atención cualquier comunicación recibida en nombre de su entidad financiera, activar la autenticación en dos pasos, vigilar los movimientos de la cuenta y desconfiar de peticiones urgentes de datos personales o credenciales. En caso de sospecha, lo aconsejable es contactar directamente con el banco a través de sus canales oficiales y no responder al mensaje recibido.
La brecha en Revolut se suma a una serie de incidentes similares que han afectado a entidades financieras y plataformas digitales en los últimos años, un contexto en el que la protección de datos personales se ha convertido en un asunto central tanto para las empresas como para los reguladores europeos. La investigación sigue abierta y se espera que la compañía amplíe la información en los próximos días.