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Pedro Almodóvar publica su primera novela, una carta de amor al cine

El director español presenta « L'uomo che scriveva soltanto sugli aerei », un libro que reúne textos e ideas acumulados durante años.

Pedro Almodóvar debuta en la narrativa con un libro que lleva por título « L'uomo che scriveva soltanto sugli aerei ». Se trata de su primera novela, una obra que el cineasta describe como una declaración de amor al cine y, sobre todo, a la escritura.

El volumen recoge textos e ideas que el director ha ido guardando a lo largo de los años. No se trata de un proyecto improvisado, sino de la consecuencia de una vocación literaria que Almodóvar ha cultivado de forma constante junto a su trabajo como cineasta. Esa vocación se alimenta de una fascinación persistente por el acto de escribir, que aparece en el libro como hilo conductor de las historias reunidas.

Según el propio director, la página le permite explorar relatos y digresiones que resultan más difíciles de trasladar a la pantalla. El formato literario ofrece un espacio distinto al del rodaje, donde las ideas deben ajustarse a los condicionantes de la producción, el presupuesto y el calendario. En la novela, en cambio, la narración puede detenerse en un desvío, retomar una idea abandonada o seguir un pensamiento sin tener que justificarlo ante un equipo de rodaje.

Con esta publicación, Almodóvar se acerca a la literatura desde la misma sensibilidad que ha marcado su filmografía, en la que el cine, la memoria y los contrastes emocionales ocupan un lugar central. El título, que alude a la idea de un hombre que escribe únicamente en los aviones, apunta a una forma de escritura fragmentaria, ligada al tránsito y a los momentos de pausa entre viajes, lo que refuerza la imagen de un autor que trabaja a partir de instantes sueltos.

El libro se presenta así como un gesto personal que une su mirada de cineasta con un oficio que siempre le ha interesado. Más que una obra cerrada sobre el cine, la novela funciona como un territorio en el que el autor se permite explorar la escritura en sí misma, dejando al lector la tarea de recorrer sus desvíos y sus hallazgos al ritmo de la propia lectura.