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La sexóloga Tammy Nelson advierte de los hábitos cotidianos que erosionan la intimidad matrimonial

La terapeuta sexual Tammy Nelson señala que las relaciones de pareja no suelen romperse de un día para otro, sino que detrás de las crisis suelen estar gestos aparentemente inocentes que, repetidos, minan la cercanía conyugal y pueden llevar al divorcio.

“Opeens was mijn witgouden ring verdwenen in 25 kilo aardappelsla”: net als in ‘Blind getrouwd’ raakten ook deze Vlaamse mannen hun trouwring kwijt (en zo eindigde dat)
Vlaamse mannen verliezen trouwring in alledaagse chaos, net als in 'Blind getrouwd'
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Las relaciones de pareja de larga duración rara vez se rompen de un día para otro. Detrás de muchas crisis matrimoniales se esconden hábitos cotidianos que parecen inofensivos, pero que, repetidos con el tiempo, erosionan la intimidad de forma casi imperceptible. Así lo advierte la doctora Tammy Nelson, sexóloga y terapeuta de pareja, que ha identificado una serie de comportamientos que pueden acabar conduciendo a los cónyuges directamente a la sala de un juzgado.

Según la especialista, el desgaste no suele llegar con una gran discusión, sino con pequeñas rutinas que se normalizan y que van enfriando la conexión emocional y física entre los miembros de la pareja. La atención a esos detalles, sostiene, es clave para evitar que una relación estable termine deteriorándose sin que ninguno de los dos lo haya percibido a tiempo.

Nelson pone el foco en la importancia de mantener la curiosidad y el interés por el otro, así como en no dar por sentada la complicidad que se construyó al inicio de la relación. La terapeuta recuerda que la cercanía requiere cuidado constante y que los gestos de afecto, la comunicación sincera y el tiempo compartido son pilares que no deberían descuidarse con los años.

La advertencia de la sexóloga se enmarca en un contexto en el que muchas parejas buscan herramientas para fortalecer sus vínculos y prevenir crisis que, en ocasiones, se detectan cuando el distanciamiento ya está muy avanzado. La experta insiste en que reconocer esos patrones cotidianos a tiempo puede marcar la diferencia entre la reparación y la ruptura definitiva.

Para Nelson, la clave está en la prevención: identificar los hábitos que poco a poco van minando la relación y sustituirlos por dinámicas que favorezcan la conexión. La terapeuta subraya que no se trata de grandes gestos puntuales, sino de una actitud sostenida en el tiempo que permita a ambos miembros de la pareja sentirse vistos y valorados.

La reflexión de la especialista invita a las parejas a revisar sus rutinas y a prestar atención a esas señales silenciosas que, aunque no generan conflictos inmediatos, pueden estar socavando la base de la convivencia. En un momento en el que el bienestar emocional y las relaciones saludables ocupan un lugar central en el debate público, las palabras de Nelson ofrecen una guía práctica para cuidar lo que muchas veces se da por garantizado.