Cada vez son más los españoles que recurren a medicamentos inyectables para perder peso. Los tratamientos conocidos como GLP-1, entre ellos algunos comercializados bajo marcas como Ozempic, Wegovy, Mounjaro o Zepbound, han experimentado un notable aumento de su consumo en el último año. Según los datos de un estudio de Lantern correspondiente al primer cuatrimestre de 2026, el gasto en este tipo de fármacos habría pasado de 480 a 840 millones de euros en doce meses, mientras que más de medio millón de personas los utilizarían en España específicamente para adelgazar. El precio medio del tratamiento ronda los 128 euros mensuales.
Su eficacia para reducir peso ha convertido a estos medicamentos en una de las opciones más conocidas frente a la obesidad, aunque también pueden provocar efectos secundarios, especialmente digestivos. La pérdida de masa muscular asociada al adelgazamiento es otra de las preocupaciones que los especialistas señalan con frecuencia, ya que el descenso de peso no siempre va acompañado de una conservación adecuada del tejido magro.
Precisamente en este contexto, investigadores de la Universidad de California en Berkeley han dado a conocer una posible nueva vía para combatir la obesidad. Se trata del TOFA, una molécula que, por ahora, solo ha sido estudiada en animales. En experimentos realizados con ratones obesos, el compuesto consiguió favorecer la utilización de la grasa como fuente de energía y aumentar el gasto energético sin reducir la ingesta ni modificar la actividad física de los animales.
Los ratones tratados con TOFA perdieron principalmente tejido graso, mientras que conservaron prácticamente intacta su masa muscular. El compuesto también mejoró distintos parámetros metabólicos, como la sensibilidad a la insulina, los niveles de glucosa y triglicéridos y varios indicadores relacionados con el hígado graso. Además, cuando se combinó con medicamentos GLP-1, los resultados fueron superiores a los obtenidos con cada tratamiento por separado, lo que sugiere un posible efecto complementario.
Los investigadores consideran que el compuesto podría convertirse en el futuro en un complemento de los tratamientos actuales contra la obesidad. Sin embargo, todavía queda un largo camino por recorrer: el TOFA no ha demostrado su seguridad ni su eficacia en seres humanos, y no es actualmente un tratamiento disponible. El hallazgo abre así una nueva línea de investigación, en un momento en el que crece rápidamente la demanda de medicamentos para adelgazar y en el que la ciencia busca alternativas que permitan perder peso sin sacrificar la masa muscular.