Miles de personas han vuelto a salir este sábado a las calles de Madrid para exigir soluciones urgentes al problema de acceso a la vivienda, tanto en propiedad como en alquiler. La marcha, la segunda en dos sábados consecutivos, ha partido de cuatro columnas principales —Plaza España, glorieta de Emilio Castelar, Hospital de La Princesa y la estación de Atocha— que han confluido en la sede del Ayuntamiento. Las protestas se han replicado en 54 ciudades de toda España.
La manifestación llega un día después de que el Congreso tumbara los dos decretos conocidos como «Maricarmen», que incluían medidas urgentes para blindar los desahucios o renovar automáticamente los contratos de alquiler. La caída de estas normas, con el voto en contra de la derecha parlamentaria, ha detonado una nueva ola de indignación. Valeria Racu, portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid, ha declarado ante la prensa junto al Museo del Prado que «no vamos a tolerar otros cuatro años sin atajar el mayor problema de este país» y ha anunciado que la acampada de Sol sigue adelante. «Ahora queremos rescatar una herramienta histórica de la clase trabajadora: la huelga general», ha añadido.
La convocatoria de una huelga general se perfila como el siguiente paso, aunque aún debe superar el escollo de su aprobación por parte de los sindicatos mayoritarios. Héctor Adsuar, delegado sindical de CCOO, ha celebrado la movilización tras lo que considera una votación «intolerable en el Congreso». «Es un reto importante y sobre ello estamos ahora debatiendo: la movilización va a seguir, pero nuestro sindicato tiene estructuras territoriales muy arraigadas por las que tiene que pasar la decisión, de forma organizada. No es un reto cualquiera, pero trataremos de ser rápidos», ha asegurado.
Durante la marcha, los cánticos han sido constantes. Frases como «¡El ático de Ayuso lo vamos a okupar!» o «¿Dónde está el gobierno progresista?» han repartido críticas a izquierda y derecha. Otras consignas, como «¡Vecina, levanta, desahucian en tu casa!» o «¡Tenemos las llaves de todo Madrid! ¡Hace falta ya una huelga general!», han marcado el tono reivindicativo. Alrededor de los manifestantes, activistas repartían panfletos informativos sobre la situación de la vivienda.
La acampada en la Puerta del Sol cumple una semana desde que se instalaron las primeras tiendas de campaña, justo después de una manifestación similar. Anoche, tras una tercera asamblea junto a la estatua del Oso y el Madroño, algunos grupos se dirigieron de nuevo hacia el Congreso, que tuvo que ser vallado ante la tensión en las calles. El Sindicato de Inquilinas ha anunciado que, a partir de este sábado, reducirá su presencia en las acampadas de Sol, aunque seguirá apoyándolas desde otros frentes. «Aquí va a seguir la acampada, pero gran parte de nuestra militancia debe volver a la actividad de los barrios. Ahora, con una tarea extra: construir la huelga general», ha declarado una de sus portavoces.
Las marchas simultáneas, convocadas en su mayoría a las 12.00 del mediodía, han tenido lugar en ciudades como A Coruña, Albacete, Alicante, Barcelona, Burgos, Cáceres, Cádiz, Castelló, Ciudad Real, Donostia, Gasteiz, Girona, Granada, Guadalajara, L'Hospitalet de Llobregat, Huelva, Iruñea, Jerez de la Frontera, Las Palmas de Gran Canaria, León, Lugo, Málaga, Mallorca, Palencia, Santa Cruz de Tenerife, Santander, Santiago de Compostela, Soria, Talavera de la Reina, Toledo, Valencia, Valladolid, Vigo, Zamora y Zaragoza, entre otras. La vivienda se consolida como la principal preocupación de los españoles según el CIS, y las organizaciones convocantes advierten de que las movilizaciones no cesarán hasta lograr un punto de inflexión.