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Donohue's, el histórico saloon del Upper East Side, cambia de manos

El restaurador Jon Neidich asume la operación del emblemático local neoyorquino, que conservará detalles retro y posiblemente su parrilla original.

Donohue's, el histórico saloon del Upper East Side de Manhattan, tiene un nuevo operador. El restaurador Jon Neidich, conocido por sus proyectos en el downtown, asumirá la gestión del local, según ha confirmado el propio empresario. La noticia llega después de que el establecimiento, considerado una institución en la ciudad de Nueva York, cerrara sus puertas.

Neidich ha adelantado que algunos detalles retro del interior se mantendrán, y que existe la posibilidad de conservar la parrilla original que durante décadas fue uno de los sellos distintivos de la casa. El nuevo operador no ha precisado aún una fecha de reapertura ni los pormenores del proyecto, pero su intención es preservar la esencia del lugar mientras le imprime su propia visión.

Fundado en la década de 1950, Donohue's se convirtió con el tiempo en un punto de encuentro habitual para vecinos, políticos, periodistas y celebridades. Su barra de madera, sus reservados y su carta de clásicos americanos —con el steak como protagonista— lo convirtieron en un símbolo de la vieja Nueva York. La noticia de su cierre generó una oleada de reacciones entre clientes habituales y defensores del patrimonio gastronómico de la ciudad.

La llegada de Neidich al frente del negocio supone un giro para un espacio que parecía condenado a desaparecer. El restaurador acumula experiencia en locales del centro de Manhattan, donde ha desarrollado una carrera vinculada a proyectos de hostelería con un enfoque contemporáneo. Su desembarco en el Upper East Side representa, además, un movimiento poco frecuente: un operador del downtown que apuesta por un clásico del uptown.

El futuro de la parrilla es uno de los aspectos que más interés ha despertado entre los seguidores del local. Este tipo de equipamiento, habitual en los steakhouses tradicionales, es difícil de trasladar y costoso de sustituir, por lo que su conservación sería una señal de continuidad para los clientes de toda la vida. Neidich ha señalado que ese detalle, junto con otros elementos retro, está sobre la mesa, aunque no ha ofrecido garantías definitivas.

El anuncio se produce en un momento en el que Nueva York ha visto cerrar varios establecimientos históricos, presionados por el aumento de los alquileres, los cambios en los hábitos de consumo y las secuelas económicas de la pandemia. La desaparición de estos locales ha abierto un debate sobre la preservación de la identidad urbana y el papel de los restaurantes como espacios de memoria colectiva.

Donohue's no es solo un restaurante: es un testimonio de una forma de entender la ciudad. Por sus mesas han pasado generaciones de neoyorquinos y visitantes que buscaban una experiencia sin artificios, con manteles de cuadros y un servicio directo. Su posible reapertura bajo la batuta de Neidich será seguida con atención tanto por los nostálgicos como por quienes observan el mercado gastronómico de la ciudad.

Por ahora, no hay confirmación sobre el nombre que llevará el establecimiento, si mantendrá la misma oferta o si incorporará cambios en la carta. Tampoco se ha detallado si el local funcionará como steakhouse, saloon o un híbrido de ambos conceptos. Lo único seguro es que el nuevo operador quiere mantener viva una parte del legado.

La operación se enmarca en una tendencia más amplia: la revalorización de los locales con historia. En los últimos años, varios restauradores han apostado por rescatar espacios emblemáticos y adaptarlos a los gustos actuales sin borrar su pasado. El caso de Donohue's encaja en esa lógica, aunque con la incertidumbre propia de un proyecto que aún está en fase inicial.

Los clientes que lamentaron el cierre del local tendrán que esperar para conocer los detalles definitivos. Mientras tanto, la noticia de que un restaurador del downtown se hace cargo del negocio ha reavivado la esperanza de volver a sentarse en aquel saloon del Upper East Side. La historia de Donohue's, al menos por ahora, no ha terminado.