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Los profesionales sanitarios reclaman un enfoque social de la medicina: «A veces lo que querríamos recetar es un cambio de trabajo»

Expertos reunidos en la V Jornada de Salud de piden un sistema sanitario más coordinado, preventivo y humano que aborde las causas sociales de la enfermedad y garantice calidad de vida, no solo más años.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OÜ.

La salud no es solo una cuestión de vivir más años, sino de vivirlos con calidad. Esa idea, compartida por todos los participantes en la primera mesa de la V Jornada de Salud organizada por en Madrid, ha servido para reclamar un sistema sanitario más coordinado, preventivo y humano, capaz de abordar las causas sociales de la enfermedad y no solo los síntomas inmediatos.

El director general de Salud Pública y Equidad en Salud del Ministerio de Sanidad, Pedro Gullón, ha planteado el reto con una pregunta: «Ya estamos en un escenario en el que hay mucha gente que vive muchos años. La pregunta es si llegamos con calidad de vida. Y la respuesta no viene siempre desde lo estrictamente sanitario y asistencial. Hay que ver qué condiciones de vida damos a las personas de más edad».

Los datos respaldan esa preocupación. Un macroestudio publicado en The Lancet el pasado verano calcula que entre 1990 y 2023 la esperanza de vida mundial aumentó de 64,6 a 73,8 años. Sin embargo, los años vividos con buena salud apenas pasaron de 55,9 a 63,3. Esa diferencia de más de una década representa años de achaques, visitas médicas y hospitalizaciones. La tendencia es descorazonadora: en 1990 la población pasaba un 13,6% de su vida en malas condiciones de salud; hoy esa cifra ha subido al 14,5%. Vivimos más, pero lo hacemos peor.

La presidenta de la Federación de Asociaciones Científico Médicas de España (FACME), Cristina Avendaño, ha subrayado la necesidad de cambiar el foco: «El reto es trabajar para que en ese aumento de esperanza de vida cambiemos el foco e invertir en llegar con buena salud. Se trata de invertir en actividades que aumenten la salud desde el principio de la vida. Sabemos, por ejemplo, que el alzhéimer tiene mucho que ver con la educación y con esa reserva cognitiva que generamos desde la infancia. Hay que invertir y organizar más».

En la misma línea se ha pronunciado la doctora Isabel Abad Díez, jefa de Asesoría Médica de la Dirección General de Asisa, quien ha insistido en que «vamos a vivir muchos años, pero hay que cuidar cómo vamos a llegar. Qué calidad tendremos, qué autonomía. Desde el sector privado creemos que la clave está en la prevención, en la educación sanitaria que llega desde el colegio y en acompañar al paciente en cada parte del proceso».

La mesa, moderada por Antonio Martínez Ron, jefe de Ciencia del periódico, también ha contado con la intervención de Cristina Muñoz, consejera de Bidafarma en Madrid, quien ha defendido la evolución de la farmacia hacia un modelo más asistencial: «Desde la farmacia, debemos evolucionar a algo más asistencial, acompañando al paciente y educándolo, no solo dispensando medicamentos. También debemos conseguir que la asistencia llegue a todos con equidad, a todos los códigos postales».

Gullón ha puesto el acento en la equidad y en la necesidad de actuar de forma intersectorial. «No es algo que podamos solucionar desde la consulta. Hay que trabajar intersectorialmente. Si una persona sufre mentalmente porque no puede pagar su vivienda, desde una clínica no podremos solucionar nada porque su problema es la vivienda», ha ejemplificado. Como muestra de ese enfoque, ha mencionado el Comité intersectorial para el impulso del Plan Estratégico Nacional contra la obesidad infantil, en el que participan 18 departamentos ministeriales. «Si dejamos que solo el mercado coloque los recursos, las desigualdades llegan», ha advertido.

Avendaño ha ahondado en la necesidad de una medicina más humana y ha expresado la frustración del colectivo médico: «Los médicos estamos frustrados porque seguimos recomendando ejercicio y no hacer vida sedentaria cuando la realidad es que esto no va a poder resolver nada cuando el paciente refiere problemas de salud mental. Hoy hay mucha desproporción entre lo que creemos que sería una solución para el paciente y lo que como médicos podemos ofrecer. La solución a veces no es un antidepresivo, sino que el paciente cambie de trabajo, pero por desgracia eso no lo podemos recetar». Por eso ha reclamado que «quien decide dónde invertir en el sistema sanitario debería contar más con las sociedades científicas médicas para ver dónde hacerlo».

Mientras esa receta laboral llega, los participantes han señalado alternativas ya en marcha, como el acuerdo alcanzado hace un año entre los Ministerios de Sanidad y Cultura para integrar las artes en la salud mental y la atención sanitaria, con iniciativas que incluyen teatros y clubes de lectura como parte del tratamiento. La jornada ha servido así para reivindicar que la salud es un asunto colectivo que exige coordinación, prevención y equidad, y que no puede depender únicamente de la consulta médica.