El grupo Volkswagen prepara el fin de la marca Seat. El consorcio alemán planea dejar de fabricar y vender los modelos de la histórica enseña española como muy tarde a finales de 2029, dentro de la profunda reestructuración con la que pretende reducir costes, simplificar su estructura y concentrar sus inversiones en las marcas con mayor potencial de crecimiento. La estrategia pasa por centrar el negocio en Cupra, la marca nacida dentro de Seat que en los últimos años se ha convertido en una de las principales apuestas del grupo.
Los planes han sido adelantados por el semanario económico alemán WirtschaftsWoche, que asegura haber tenido acceso a una resolución del comité de dirección de Volkswagen que deberá ser votada por el consejo de administración. Según la publicación, Seat ya no forma parte de la visión estratégica del grupo para 2030 y su eliminación progresiva permitiría reducir la complejidad y la carga de inversión del consorcio.
La dirección de Seat salió al paso de la información sobre la desaparición de la marca asegurando que no se ha tomado «ninguna decisión al respecto» y que informará de «cualquier decisión estratégica» que afecte a la empresa «llegado el momento». «Toda la industria, incluido el Grupo Volkswagen y, por supuesto, Seat S.A, estamos inmersos en una profunda transformación, basada en nuestro compromiso con la electrificación», añadió la compañía en un comunicado.
En todo caso, el fin de Seat se enmarcaría en los planes globales del grupo alemán. «El contexto global ha cambiado significativamente, impactando de manera severa en el sector del automóvil, especialmente en el último año. Por eso, el Grupo Volkswagen está trabajando en un plan de transformación del negocio de todo el grupo para reforzar su competitividad y eficiencia», explicó la dirección de Seat. «El objetivo es hacer que todo el Grupo Volkswagen y sus respectivas compañías sean más eficientes y ágiles, así como aprovechar de forma sistemática potenciales sinergias tecnológicas. Esta estrategia se está debatiendo en diferentes reuniones del Consejo de Supervisión».
La decisión supondría un cambio histórico para una marca fundada en Barcelona en 1950 y cuya producción se convirtió durante décadas en uno de los principales motores industriales de España. También profundizaría una tendencia que ya se viene observando en los últimos años: Seat ha ido reduciendo progresivamente su gama y actualmente comercializa únicamente tres modelos, el Ibiza, el Arona y el León, después de que la compañía haya concentrado buena parte de sus recursos y lanzamientos en Cupra.
Cupra ha pasado de ser una denominación deportiva de Seat a convertirse, desde 2018, en una marca independiente con una gama propia y una estrategia internacional basada especialmente en vehículos electrificados. El progresivo desplazamiento de Seat en favor de Cupra explica buena parte de la situación actual: mientras la marca tradicional ha reducido su oferta y tiene previsto incorporar motorizaciones híbridas no enchufables a partir de 2027, Cupra ha ampliado rápidamente su gama y se ha convertido en una de las principales vías de crecimiento del grupo. De hecho, el grupo español ya suma más ventas con Cupra que con Seat.
El posible cierre de la marca se produce, además, mientras Volkswagen prepara el lanzamiento en España y Europa de una nueva generación de coches eléctricos urbanos fabricados en la península. Martorell está llamada a desempeñar un papel relevante en esta ofensiva, con modelos de las marcas Volkswagen, Cupra y Skoda, a los que podría sumarse algún vehículo de Audi. La paradoja es que la desaparición comercial de Seat podría convivir durante años con el crecimiento industrial de Martorell: la fábrica puede ganar producción y empleo gracias a los nuevos eléctricos, pero bajo una estructura de marcas en la que Seat perdería progresivamente protagonismo frente a Cupra.
El posible final de Seat llega en un momento especialmente delicado para Volkswagen, que prepara un drástico plan de reducción de costes ante la pérdida de competitividad frente a los fabricantes chinos, el retroceso de sus ventas en China y el impacto de los aranceles estadounidenses. El consejo de administración del grupo tiene previsto abordar los planes de ahorro, que contemplan 100.000 despidos, una importante reducción de la capacidad industrial y de la gama de modelos y que podrían desembocar también en el cierre de varias fábricas.