La Agencia Tributaria y la Guardia Civil han interceptado en Sevilla 1.238 kilos de cocaína ocultos en un cargamento de cocos. La operación terminó justo antes de que la mercancía fuera entregada en un almacén y dejó dos personas detenidas por un presunto delito de tráfico de drogas.
La droga no estaba mezclada con el producto ni escondida en paquetes visibles entre los cocos. Los investigadores encontraron el alijo en la parte inferior del semirremolque que transportaba la carga y en las zonas bajas de los palés. Ese sistema buscaba aprovechar una mercancía ordinaria para crear una capa de cobertura sobre más de una tonelada de cocaína.
El operativo del 8 de septiembre es el resultado de una investigación que había comenzado en diciembre de 2025. Según la Agencia Tributaria, los agentes detectaron entonces una empresa ubicada en Dos Hermanas, en la provincia de Sevilla, que parecía estar siendo utilizada para introducir droga en España.
A partir de ahí se identificó un contenedor marítimo considerado sospechoso. Los equipos de Vigilancia Aduanera y de la Guardia Civil organizaron un seguimiento hasta el momento en que el transportista estaba a punto de entregar la mercancía. La intervención se produjo en la recepción, antes de que la carga pudiera entrar en la fase de distribución posterior.
Además de los 1.238 kilos de cocaína, durante las actuaciones se incautaron dinero en efectivo y dispositivos electrónicos que ahora forman parte de la investigación. También se practicaron dos registros en inmuebles de la provincia de Sevilla.
La operación fue coordinada por la Unidad Operativa de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria en Sevilla, la UDAIFF de la Guardia Civil del Puerto de Sevilla y el grupo EDOA de la Guardia Civil de Sevilla y Algeciras. También participaron unidades especializadas de apoyo.
El tamaño del alijo da a la historia una dimensión que va más allá de una detención puntual. Una carga de estas características requiere una cadena logística capaz de mover un contenedor, disponer de una empresa receptora, organizar transporte por carretera y preparar un punto de entrega. Cada una de esas fases deja registros, comunicaciones y movimientos financieros que pueden ser útiles para identificar a otros integrantes de la red.
Por eso las dos detenciones no cierran el caso. La Agencia Tributaria señala que la investigación continúa y que pueden producirse nuevas actuaciones. Los dispositivos electrónicos intervenidos pueden resultar especialmente relevantes para reconstruir contactos, rutas y responsabilidades.
En España, los puertos y corredores logísticos del sur siguen siendo un punto central en la lucha contra el tráfico internacional de cocaína. El método cambia —dobles fondos, mercancías de cobertura, contenedores manipulados—, pero el objetivo es el mismo: insertar grandes cantidades de droga dentro de flujos comerciales legítimos para que el transporte parezca normal.
En esta ocasión, la operación se cerró antes de que el cargamento llegara a su destino final. Lo que falta por determinar es quién organizó el envío, qué papel tenía la empresa investigada desde diciembre y a qué red de distribución debía incorporarse la cocaína una vez descargada en Sevilla.