Wireva

Cabeza de Chorlito, la librería de Madrid convertida en refugio de fotógrafos y editores independientes

La librería Cabeza de Chorlito, impulsada por Frédérique Bangerter y el fotógrafo Alberto García-Alix, reúne en La Latina publicaciones independientes de fotografía, poesía, dibujo y pensamiento crítico que apenas encuentran hueco en las grandes superficies.

En pleno barrio de La Latina, la librería Cabeza de Chorlito se ha convertido en un pequeño refugio para fotógrafos, editores independientes y lectores que buscan publicaciones alejadas de los circuitos comerciales. El local, situado en el número 6 de la calle de la Ruda, entre la plaza de Cascorro y la calle de Toledo, reúne en sus estanterías libros de fotografía, poesía, dibujo, cómic, artes gráficas, teoría feminista y pensamiento crítico, con un catálogo que difícilmente se encuentra en las librerías convencionales.

Detrás del proyecto están Frédérique Bangerter, conocida como Fred, y el fotógrafo Alberto García-Alix, Premio Nacional de Fotografía en 1999. La tienda abrió hace poco más de un año, pero su historia comenzó mucho antes, en 2011, cuando ambos fundaron Cabeza de Chorlito como editorial. «El planteamiento era trabajar con editoriales independientes relacionadas con el arte, la fotografía y el pensamiento», explica Bangerter. La intención era ofrecer una ventana a publicaciones que, por sus tiradas reducidas, sus formatos poco convencionales o la ausencia de autores reconocibles para el gran público, apenas tienen espacio en las librerías más tradicionales.

«Muchas veces son proyectos muy personales y de autores desconocidos. Es muy difícil tener un espacio en la Casa del Libro o en otras librerías; y, aunque estén, si solo se ve el lomo, nadie los saca», comenta Bangerter. Su labor, tanto en la editorial como en la librería, consiste precisamente en sacar a la luz esas obras y mostrar el trabajo que hay detrás de cada página, cada impresión y cada decisión tipográfica.

El primer título de la editorial fue una caja que reunía cuatro diaporamas del autor leonés, una pieza que no parecía sencilla de publicar y que otros sellos no vieron suficientemente rentable. «Como era un objeto un poco complejo y había editoriales que no le veían interés, decidimos sacarlo nosotros», recuerda. Publicaron alrededor de mil ejemplares y aquella experiencia cambió el rumbo profesional de Bangerter. «A partir de ahí me enganché», admite, aunque reconoce que su universo no procedía del mundo editorial. Había estudiado fotografía en Barcelona para descubrir que aquello no era exactamente lo suyo. Aprendió diseño y regresó al dibujo y la pintura. «En mi vida parece que las decisiones se toman por mí», reflexiona. «Me encuentro con posibilidades que tienen sentido y continúo».

El catálogo de la editorial fue creciendo a partir de esos encuentros y no se limitó solo a publicar la obra de García-Alix. Entre sus títulos destacan Color Lehmitz, construido con las hojas de contacto del fotógrafo sueco Anders Petersen; Ceesepe. Cuadernos de dibujos, nacido después de que Bangerter visitara el taller del artista y revisara sus libretas; Arquitectura y resistencia, de Nicolás Combarro; Curso discurso, de Gonzalo Golpe, Ricardo Báez y Alejandro Marote; y La resistencia de los cuerpos, del mexicano José Luis Cuevas, una coedición con Chaco centrada en las huellas que el trabajo y el capitalismo dejan sobre el cuerpo de los obreros.

También publicaron tres números de Motorcycle Family Circus, una revista de gran formato que acaban de reeditar y que reúne fotografías de García-Alix dedicadas a una de sus pasiones: las motos y todo lo que las rodea. «No reflexionamos sobre qué tipo de libro o qué formato debíamos hacer», apunta Bangerter. «Al principio me creaba inseguridad no tener una línea definida, aunque existía cierta coherencia porque siempre aparecían la fotografía, el dibujo y las artes gráficas. Con el tiempo vi que también era una virtud».

La responsable de la librería define los proyectos del sello como piezas únicas, cercanas a un ideario y a un sentimiento vital, donde se comparten muchas formas de enfrentarse al mundo. «En general, son personas que hemos encontrado», explica. El catálogo se construye, por tanto, mediante conversaciones, afinidades y propuestas capaces de despertar un interés real y palpable.

El trabajo más ambicioso de la editorial ha sido hasta ahora el Archivo Nómada de García-Alix, que repasa toda la actividad fotográfica del artista año a año. De momento se han publicado los dos primeros volúmenes, dedicados a los periodos 75-81 y 82-86, que obligaron a Bangerter a enfrentarse a más de dos mil negativos. A pesar de la magnitud del material, fue capaz de construir una cuidada secuencia en la que se relacionan fotografías realizadas en diferentes momentos de una misma época, siempre entrelazadas por gestos e imágenes delicadamente visibles.

«Puedes tener el archivo bien organizado por años y, aun así, encontrar una hoja de contactos de una misma sesión en lugares distintos», explica. «Había que conseguir que existiera una lógica, un ritmo, que una fotografía enlazara con la siguiente y que no fuese simplemente colocar una imagen en cada página». Esa forma de narración sutil y característica es también la que define el espíritu de Cabeza de Chorlito, un espacio donde las decisiones se toman dejándose llevar por el encuentro y la curiosidad, y donde cada libro conserva la historia de quienes lo hicieron posible.