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El gasto de combustible con el coche detenido y el motor encendido

Mantener el coche detenido con el motor en marcha supone un consumo de alrededor de medio litro de combustible cada media hora. Los expertos de Subaru explican por qué el ralentí es un gasto inútil y qué alternativas existen para ahorrar.

Mantener el coche detenido con el motor encendido es un gesto más habitual de lo que parece, sobre todo en épocas de frío o calor, cuando se busca conservar una temperatura agradable en el habitáculo. Sin embargo, ese simple acto tiene un coste real que pocos calculan: el vehículo puede llegar a consumir alrededor de medio litro de combustible cada media hora, una cifra que varía según el modelo, la cilindrada y las condiciones del entorno.

Los expertos de Subaru advierten de que este gasto es completamente inútil, ya que no contribuye al movimiento del vehículo ni aporta ningún beneficio práctico más allá de la comodidad momentánea. Mantener el motor al ralentí durante más de uno o dos minutos no tiene sentido, ni desde el punto de vista económico ni desde el medioambiental. La electrónica del coche determina el número mínimo de revoluciones por minuto necesarias para que el motor no se cale, y en ese estado el consumo es constante y significativo.

El ralentí no es el único escenario en el que se produce este despilfarro. Circular en punto muerto, una práctica que los especialistas desaconsejan rotundamente, también genera un consumo similar. En esa situación, el motor y la transmisión quedan desacoplados, de modo que el propulsor se queda aislado y necesita combustible inyectado a razón constante para no calarse. Además, esta práctica elimina el freno motor, lo que reduce el control del vehículo y aumenta el riesgo de accidente, especialmente en pendientes descendentes.

El freno motor, por el contrario, es la alternativa eficiente. Cuando el conductor deja de acelerar, el motor pierde capacidad de empuje y su propia resistencia retiene la velocidad de forma más eficaz que el rozamiento de los neumáticos o la resistencia aerodinámica. En pendientes, esta resistencia evita que el coche se embale y, al mismo tiempo, no consume combustible, porque la inyección se interrumpe por completo.

Los fabricantes de automóviles ya han incorporado soluciones para mitigar este problema. El sistema de arranque y parada automático, conocido como start-stop, apaga el motor cuando el vehículo se detiene por completo y lo vuelve a encender al pisar el acelerador o el embrague. Esta tecnología, presente en la mayoría de los coches modernos, reduce tanto el gasto de combustible como las emisiones contaminantes en atascos y semáforos.

Para quienes no dispongan de esta tecnología, la recomendación es clara: apagar el motor si la detención va a prolongarse más de un minuto. Aunque pueda parecer un detalle menor, el ahorro acumulado a lo largo del año puede ser considerable, especialmente para quienes utilizan el coche a diario en entornos urbanos con frecuentes paradas.

El consumo en ralentí no solo afecta al bolsillo del conductor, sino que también tiene un impacto directo en el medio ambiente. Cada litro de combustible quemado sin necesidad libera dióxido de carbono y otras partículas contaminantes a la atmósfera, contribuyendo al deterioro de la calidad del aire en las ciudades. Reducir estos gestos innecesarios es una de las formas más sencillas de conducir de manera más eficiente y responsable.