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La economía española acelera al 0,7% en el segundo trimestre por el consumo y la inversión

El PIB español creció un 0,7% entre abril y junio, una décima más que en el primer trimestre, impulsado por el gasto de los hogares y la inversión empresarial pese a la incertidumbre internacional. El INE confirma el dato y el Gobierno mantiene su previsión de cerrar el año con un avance del 2,6%.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OÜ.

La economía española creció un 0,7% en el segundo trimestre del año en relación con el trimestre anterior, una décima más que entre enero y marzo, según ha confirmado este viernes el Instituto Nacional de Estadística (INE). El avance interanual se situó en el 2,6%. El organismo ha revisado la composición de la actividad respecto a su estimación inicial: la demanda nacional aporta ahora 1,1 puntos al crecimiento, mientras que el sector exterior resta medio punto, lastrado por un fuerte aumento de las importaciones.

El consumo de los hogares se consolida como el principal motor de la actividad. El gasto de las familias avanzó un 1,2% respecto al trimestre previo, nueve décimas más que en el primer trimestre, en un contexto de fortaleza del mercado laboral, que sigue en máximos históricos. A ello se sumó la regularización extraordinaria de migrantes, que facilitó el acceso a empleos más estables e impulsó las decisiones de gasto. La inversión productiva también mostró dinamismo: la formación bruta de capital fijo creció un 1,4% intertrimestral, cuatro décimas más que en el trimestre anterior.

Por sectores, la construcción lideró el impulso con un avance del 1%, mientras que todas las ramas de actividad aportaron al crecimiento salvo la agricultura, que se contrajo ligeramente un 0,1%. El dato confirma la resistencia de la economía española en un trimestre marcado por la guerra en Oriente Próximo, la crisis energética y la subida de los tipos de interés aprobada por el Banco Central Europeo en junio, que endureció las condiciones de financiación.

El sector exterior, sin embargo, detrajo medio punto al crecimiento. Las exportaciones de bienes y servicios aumentaron un 1% entre abril y junio, una décima más que en el trimestre anterior, pero las importaciones se dispararon un 2,6%, dos puntos y medio más, ante el mayor tirón de la demanda interna. Este desequilibrio refleja que el consumo y la inversión nacionales absorbieron buena parte del impulso económico, pero también generaron un aumento de las compras al exterior.

El Ministerio de Economía, Comercio y Empresa destaca que el crecimiento acumulado en lo que va de año alcanza el 2,2%, lo que «favorece» que se cumpla la previsión oficial de cerrar el ejercicio con un avance del 2,6%. Fuentes del departamento subrayan que «España sigue liderando entre las grandes economías avanzadas, según las últimas previsiones de los principales organismos internacionales, en un contexto todavía marcado por la incertidumbre internacional».

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) mejoró esta misma semana sus previsiones de crecimiento para España, también hasta el 2,6% para el conjunto del año, aunque sitúa al país como la economía donde más subirá la inflación tanto este como el próximo ejercicio entre las grandes del euro. El INE, por su parte, ha aflorado 2.860 millones de euros adicionales de PIB, si bien ha rebajado el crecimiento de 2025 al 2,6%.

Los datos publicados este viernes incorporan un impulso menor de lo esperado a finales del año pasado, pero el Gobierno confía en que su previsión de cerrar 2026 con un crecimiento del 2,6% se pueda lograr. El comportamiento del mercado laboral, que se mantiene robusto pese a la incertidumbre global, y la fortaleza de la construcción y los servicios sostienen la actividad, mientras la agricultura se mantiene como la única rama en retroceso.