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La vivienda se encarece un 12,2% y la inflación escala al 4,3% en agosto

El precio de la vivienda acumula año y medio de subidas superiores al 12%, mientras la inflación alcanza su nivel más alto desde 2023 por el encarecimiento de los carburantes. Los sindicatos advierten de que los tipos de interés seguirán subiendo y la economía doméstica se convierte en la prioridad de la vuelta al cole.

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La vivienda se encarece un 12,2% y la inflación escala al 4,3% en agosto
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Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OÜ.

La vivienda se encareció un 12,2% en el segundo trimestre del año y acumula ya año y medio con subidas superiores al 12%, según los datos disponibles. A esta presión sobre el coste de la vida se suma la inflación, que en agosto ha escalado hasta el 4,3%, la cifra más alta desde 2023, impulsada por el encarecimiento de los carburantes. Los tipos de interés van a seguir subiendo, según las advertencias de los sindicatos, que alertan de que no vienen buenos tiempos para las economías domésticas pese al notable aumento del salario mínimo y a un empleo récord.

La vuelta al cole, ese momento del año que invita a marcarse nuevos objetivos y adoptar hábitos, coincide este septiembre con una coyuntura económica que obliga a lo contrario: recordar las prioridades básicas y atenderlas. Comer, no pasar frío en invierno, no pasar calor en verano y poder dormir tranquilos. Casa y nevera. Parece poca cosa, pero no lo es. La economía, que etimológicamente significa «gestión del hogar», vuelve a ser la asignatura pendiente. La ausencia de economía, de generosidad y de solidaridad provoca la abundancia de sufrimiento.

El coste de la vida y la dificultad para llegar a fin de mes se han convertido en la cara más visible de una economía que, pese a los datos macroeconómicos positivos, no termina de aliviar los bolsillos de las familias. La vivienda sigue por las nubes y no se espera otra cosa. En el segundo trimestre se encareció un 12,2% y lleva año y medio subiendo más del 12%. La semana que viene se conocerá el dato definitivo de la inflación de agosto, que ha escalado al 4,3%, la más alta desde 2023, por el encarecimiento de los carburantes. Los tipos de interés van a seguir subiendo, no vienen buenos tiempos.

Los sindicatos ya lo advierten, pese al notable aumento del salario mínimo, del 66% con los gobiernos de Pedro Sánchez, y a un empleo récord. Es la economía, sí, pero la micro: el coste de la vida, la dificultad para llegar a fin de mes. Así que lo mejor para esta vuelta al cole es que tengamos las prioridades claras, que volvamos a lo básico y que, entre todos, saquemos del cajón la economía, que etimológicamente significa «gestión del hogar».

En el ámbito empresarial, la compañía familiar Frit Ravich, especializada en frutos secos, patatas fritas y otros aperitivos salados, invertirá más de 115 millones de euros en construir una nueva planta en Maçanet de la Selva (Girona), junto a su sede central, y en levantar un nuevo centro de distribución en Madrid. La empresa, creada en 1963, ha explicado que este volumen inversor permitirá aumentar la plantilla en unas 500 personas en los próximos años —hoy emplea a casi 1.200 trabajadores— y que duplicará la producción en 2030 para alcanzar una facturación de 600 millones de euros. La nueva planta empezará a construirse en 2027 y tendrá una superficie de 33.000 metros cuadrados. Con el nuevo centro de distribución en Madrid, podrá distribuir con mayor rapidez a sus clientes del centro y del sur de España.

En el sector del automóvil, el grupo Volkswagen se plantea eliminar la marca Seat. La mayor rentabilidad por unidad que obtiene la empresa al vender un coche de la marca Cupra en comparación con un Seat —un 35% más— es uno de los datos que explican esta decisión. No se trata de la empresa, sino de la marca; la fábrica de Martorell no está en juego, aunque sin duda tendría un impacto en los 14.000 puestos de trabajo. El impacto sería menor en las líneas de producción, mientras siga fabricando vehículos a pleno rendimiento, ya sean Cupra, VW, Audi, Skoda o quizás chinos. Mayor sería en oficinas, en aquellos puestos vinculados exclusivamente a la marca: marketing, diseño, planificación, soporte, ventas o administración. Más allá de lo que representa Seat a nivel sentimental, al final puede tratarse de un éxito empresarial, al culminar la transición a Cupra, con mucho más valor. Es un tema de posicionamiento, de reconocimiento y de sentido. El modelo León se vende tanto bajo la marca Seat como Cupra. El precio varía considerablemente según la motorización y el acabado, pero a igualdad de motor la brecha suele situarse en aproximadamente 3.500 a 4.000 euros. De la misma manera que el Golf, el Seat León y el Audi A3 son el «mismo» coche —comparten tanto la plataforma como la mayoría de sus motores— pero estamos dispuestos a pagar precios distintos.