El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, ha vuelto a pronunciarse sobre la crisis migratoria en Ceuta con unas declaraciones que han generado un amplio debate. Durante la homilía de la fiesta de La Santina, celebrada este martes en el santuario de Covadonga, el prelado aseguró que los migrantes «han tomado una ciudad» y describió la situación como «una auténtica avalancha» que, en su opinión, «compromete nuestra soberanía».
Sanz Montes, que ya se había manifestado en otras ocasiones sobre este asunto, insistió en la necesidad de distinguir entre quienes buscan una vida mejor y aquellos que, según sus palabras, llegan con «intenciones perversas». En este sentido, el arzobispo pidió «descartar» a estos últimos y afirmó que «no son simplemente moros en la costa», una expresión que ha sido interpretada como una referencia directa al imaginario histórico español sobre la presencia musulmana en la península.
Las palabras del arzobispo han tenido un notable eco en los medios de comunicación y en las redes sociales, donde se han producido reacciones de diverso signo. Mientras algunos sectores respaldan la postura del prelado y consideran que refleja una preocupación legítima por la presión migratoria en las fronteras españolas, otros han criticado sus declaraciones por considerar que estigmatizan a las personas migrantes y utilizan un lenguaje que puede alimentar discursos de exclusión.
La crisis migratoria en Ceuta ha sido uno de los temas centrales de la actualidad política y social en España durante los últimos días. La ciudad autónoma ha registrado un aumento significativo de llegadas de personas procedentes de Marruecos, lo que ha llevado al Gobierno a reforzar los dispositivos de acogida y a mantener contactos con las autoridades marroquíes para gestionar la situación. Organizaciones humanitarias han denunciado las condiciones en las que se encuentran muchas de estas personas, entre ellas menores no acompañados, y han reclamado una respuesta coordinada y respetuosa con los derechos humanos.
Esta no es la primera vez que Sanz Montes se refiere a la inmigración en términos que han generado polémica. En anteriores intervenciones, el arzobispo ya había alertado sobre lo que considera una «invasión silenciosa» o había cuestionado las políticas de integración. Sus declaraciones suelen tener repercusión mediática por su cargo al frente de una de las diócesis más importantes del norte de España y por su participación activa en los debates públicos sobre cuestiones sociales y morales.
La fiesta de La Santina, que se celebra cada 8 de septiembre en Covadonga, es una de las citas religiosas más señaladas del calendario asturiano. La homilía de este año ha estado marcada por la actualidad migratoria, un asunto que el arzobispo ha querido poner en el centro de su mensaje ante los fieles congregados en el santuario. La celebración ha transcurrido con normalidad, aunque la atención mediática se ha centrado en las palabras del prelado más que en los actos litúrgicos.
Desde el ámbito político, las declaraciones de Sanz Montes han sido recibidas con cautela. Mientras que algunos dirigentes han evitado pronunciarse sobre las palabras del arzobispo, otros han subrayado la importancia de abordar la migración desde una perspectiva de derechos y de cooperación con los países de origen y tránsito. La Conferencia Episcopal Española no se ha pronunciado por el momento sobre las afirmaciones del arzobispo de Oviedo.
La situación en Ceuta sigue siendo objeto de seguimiento por parte de las autoridades, que trabajan para garantizar la atención humanitaria a los migrantes y para buscar soluciones a medio plazo que eviten nuevas crisis. Mientras tanto, las palabras de Sanz Montes han reabierto el debate sobre cómo se aborda la migración en España y sobre el papel de las instituciones religiosas en la configuración del discurso público sobre este fenómeno.