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Dos muertos en Texas mientras se esperan más lluvias «récord» tras días de inundaciones catastróficas

Las autoridades de Texas trabajan para evitar una repetición de las devastadoras inundaciones que el año pasado mataron al menos a 135 personas en la misma región del Hill Country, mientras el río Guadalupe y otros cursos de agua siguen desbordados.

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Al menos dos personas han muerto en el estado de Texas, Estados Unidos, como consecuencia de las intensas inundaciones que azotan la región del Hill Country, y los meteorólogos advierten que se avecinan más lluvias «récord» que podrían agravar la situación. Las autoridades locales han emitido órdenes de evacuación obligatoria en varias comunidades ribereñas, especialmente a lo largo del río Guadalupe, cuyo caudal ha superado niveles históricos tras días de precipitaciones torrenciales.

El Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos ha calificado el evento como «catastrófico» y ha señalado que el suelo, ya saturado por las lluvias previas, no puede absorber más agua, lo que incrementa el riesgo de inundaciones repentinas. Los equipos de rescate continúan realizando operaciones de búsqueda y salvamento en las zonas más afectadas, donde decenas de viviendas y negocios han quedado sumergidos bajo el agua.

Las víctimas mortales confirmadas hasta el momento se han registrado en el condado de Kerr, una de las áreas más golpeadas por la crecida del río Guadalupe y sus afluentes. Las autoridades no han revelado la identidad de los fallecidos, pero han expresado su preocupación por la posibilidad de que el número de víctimas aumente a medida que las aguas comiencen a retirarse y se puedan inspeccionar las zonas más inaccesibles.

La situación actual ha reavivado el temor entre los residentes, que aún recuerdan las devastadoras inundaciones que asolaron la misma región en 2025, cuando al menos 135 personas perdieron la vida. En aquella ocasión, el río Guadalupe y otros cursos de agua se desbordaron de manera similar, arrasando comunidades enteras y dejando una estela de destrucción sin precedentes en la historia reciente de Texas.

Un residente del condado de Kerr, cuya vivienda y negocio fueron destruidos por las inundaciones del año pasado, ha declarado a medios locales sentirse «perdido» al ver cómo la historia se repite. «Es desgarrador. Pensé que lo peor ya había pasado, pero el río ha vuelto a llevarse todo», expresó el hombre, que prefirió no ser identificado. Su testimonio refleja la angustia de muchos vecinos que, apenas un año después de la tragedia anterior, se enfrentan nuevamente a la pérdida de sus bienes y medios de vida.

Investigadores de la Universidad de Texas en Arlington han advertido en los últimos días que el riesgo de inundaciones en la región del Hill Country está aumentando debido a una combinación de factores climáticos y geográficos. Según un estudio reciente citado por CBS News, el cambio en los patrones de precipitación, con tormentas más intensas y concentradas en periodos cortos, está elevando la probabilidad de eventos extremos como el actual. Los científicos señalan que la topografía accidentada de la zona, con valles estrechos y pendientes pronunciadas, acelera la escorrentía del agua hacia los ríos, lo que multiplica el peligro de desbordamientos repentinos.

Las autoridades estatales y federales han desplegado recursos adicionales para hacer frente a la emergencia. La Guardia Nacional de Texas ha sido movilizada para apoyar las labores de evacuación y rescate, mientras que la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) ha establecido centros de asistencia para los damnificados. El gobernador de Texas ha declarado el estado de emergencia en varios condados, lo que permite agilizar la asignación de fondos y recursos para la respuesta inmediata.

Los pronósticos meteorológicos indican que las lluvias continuarán al menos durante las próximas 48 horas, con acumulaciones que podrían superar los 300 milímetros en algunas áreas. Los meteorólogos han utilizado el término «récord» para describir la intensidad de las precipitaciones previstas, lo que ha llevado a las autoridades a instar a la población a no bajar la guardia y a seguir las instrucciones de evacuación. «No esperen a que el agua llegue a su puerta. Si les dicen que evacúen, háganlo ahora», ha advertido un portavoz del servicio de emergencias del condado de Kerr.

El impacto económico de las inundaciones también comienza a preocupar a las autoridades locales. El turismo, una de las principales fuentes de ingresos de la región del Hill Country, se ha visto gravemente afectado, con la cancelación de reservas y el cierre de numerosos establecimientos. Además, los daños en infraestructuras como carreteras, puentes y sistemas de suministro de agua potable podrían tardar meses en repararse, según estimaciones preliminares.

Mientras tanto, los equipos de emergencia continúan trabajando contrarreloj para rescatar a personas atrapadas por las aguas y para evaluar la magnitud de los daños. La prioridad inmediata es garantizar la seguridad de los residentes y evitar que el balance de víctimas mortales aumente. La comunidad del Hill Country, que ya sufrió una tragedia de enormes proporciones el año pasado, se enfrenta ahora a una nueva prueba de resiliencia frente a la furia del río Guadalupe y la implacable fuerza de la naturaleza.

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