El trabajo en remoto, que durante los últimos años se ha consolidado como una opción habitual para muchas profesionales, puede tener efectos contrarios a los esperados. Así lo sostiene un artículo de la revista italiana Elle, que señala que esta modalidad laboral puede resultar perjudicial para la salud mental, especialmente en el caso de las mujeres.
Según el texto, una de las principales causas es la presión que muchas mujeres sienten para rendir al máximo en dos ámbitos a la vez: el profesional y el doméstico. El teletrabajo tiende a difuminar los límites entre la vida laboral y la vida familiar, de modo que la jornada puede extenderse y las tareas del hogar se superponen con las obligaciones del empleo.
El artículo describe el impacto sobre el bienestar emocional de forma cualitativa, sin aportar cifras ni datos de estudios concretos. La información disponible se limita a esta valoración general, por lo que no es posible precisar la magnitud del fenómeno ni su alcance en distintos países o sectores.
El debate sobre el trabajo remoto suele centrarse en sus ventajas, como la flexibilidad horaria y el ahorro de desplazamientos. El planteamiento del artículo invita a considerar también los costes para la salud psicológica, en especial cuando la carga de cuidados y tareas domésticas recae de forma desigual sobre las mujeres.