Pedro Sánchez ha convertido a su pareja, Begoña Gómez, en el símbolo electoral de los ataques que, según los socialistas, tratan de desgastar al Gobierno. Lo hizo este sábado en el pabellón Tomás y Valiente de Fuenlabrada (Madrid), donde el presidente del Gobierno y candidato a la reelección el próximo 29 de noviembre arrancó su mitin de precampaña con un mensaje público dirigido a Gómez, investigada y enviada a juicio tras la instrucción del juez Peinado.
«Nos han intentado quebrar de todas las maneras y han logrado justo lo contrario. Hoy estamos más unidos y somos más fuertes que nunca. Así que, que lo escuchen alto y claro, te quiero», proclamó Sánchez ante una militancia que lo aclamaba. El presidente entró de la mano de su pareja en el pabellón, subió con ella al escenario y la besó y abrazó mientras sonaba la canción «malibU», de Rusowsky. Después, ya en su intervención, añadió: «Gracias por ser mi esposa, por ser la madre de mis hijas y por ser mi mujer».
El acto sirvió para proclamar formalmente a Sánchez como candidato socialista a la Presidencia del Gobierno. Antes del mitin, el Comité Federal del PSOE lo ratificó por unanimidad y aprobó las listas electorales para los comicios del 29 de noviembre. Según la formación, por primera vez habrá más mujeres que hombres encabezando las candidaturas al Congreso de los Diputados, con un 52 % de mujeres al frente de las listas, y en el Senado también se avanza hacia la paridad al aumentar diez puntos el porcentaje de mujeres que lideran las candidaturas respecto a 2023.
En ese mismo Comité Federal, los socialistas nombraron a la secretaria de Organización, Rebeca Torró, nueva portavoz del partido en sustitución de Montse Mínguez, que dimitió tras publicarse que su pareja se dedica al negocio inmobiliario. Sánchez estuvo arropado por la totalidad de los ministros socialistas y por un gran número de dirigentes territoriales que habían participado previamente en el cónclave.
El discurso del presidente recorrió los principales ejes de su programa electoral. Habló de vivienda, feminismo, derechos laborales y cambio climático, pero puso el foco en las pensiones y en las declaraciones de Alberto Núñez Feijóo, a quien dedicó buena parte de su intervención. «La verdad es que Feijóo es todo un personaje, ¿eh? El otro día va y dice: “voy a pedir sacrificios, pero no me aplaudáis”. Hombre, si te quieres te hacemos la ola. Pero encima, dice: “voy a pedir el voto a los currantes, no a los jetas”. ¡Y se señala a sí mismo! El tío se lo dice todo, es impresionante», ironizó.
«Pero tengo un mensaje para Feijóo y para Abascal», prosiguió Sánchez. «Las pensiones no son un cheque regalado, es una conquista social lograda. Así que un poco más de respeto a los mayores y un poco más de compromiso también con nuestros mayores». El líder socialista advirtió de que un gobierno de PP y Vox supondría una amenaza para las conquistas sociales, políticas y económicas de los últimos cuarenta años, y reclamó una movilización histórica para frenar «la ola reaccionaria» que, dijo, recorre España, Europa y Estados Unidos.
«Están aquí, están en España, están en Europa, están en Estados Unidos y hay que frenarlos», reclamó ante los cerca de 3.000 simpatizantes que, según el partido, acudieron al acto. Sánchez cerró su intervención con un llamamiento a las urnas: «Tenemos que movilizarnos, tenemos que votar, tenemos que ganar y tenemos que gobernar después del 29 de noviembre».