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Un recorrido en bicicleta por el Veluwe, en el corazón salvaje de los Países Bajos

En otoño, el Parque Nacional De Hoge Veluwe ofrece más de 40 kilómetros de senderos ciclistas, bosques de pinos y dunas, además de palacios y un museo con obras de Van Gogh.

Cycling in the wild heart of the Netherlands: an autumnal break in the Veluwe
Un recorrido en bicicleta por el Veluwe, en el corazón salvaje de los Países Bajos
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Un paisaje indómito y casi mágico se abre ante quien recorre en bicicleta el Veluwe, en el centro de los Países Bajos. En cuestión de minutos, el ciclista pasa de atravesar una extensa franja de brezal de tono rosado, con dunas de arena que se recortan en el horizonte, a serpentear entre un bosque de pinos escoceses donde la luz se filtra por los troncos de corteza rojiza y dibuja formas blancas cambiantes sobre el sendero.

La experiencia tiene como escenario el Parque Nacional De Hoge Veluwe, una reserva natural de 5.400 hectáreas situada en la provincia de Güeldres, a unas hora y media en tren de Ámsterdam. El espacio está atravesado por unos 40 kilómetros de carriles para bicicletas, y alrededor de 2.000 bicicletas blancas de uso gratuito están disponibles para que los visitantes exploren un entorno que cambia constantemente según la estación. Esa combinación de extensión y acceso sencillo es lo que convierte el parque en un destino pensado para recorrerse sobre dos ruedas.

El contraste de paisajes es uno de los rasgos que más llaman la atención del recorrido. Brezales, dunas y bosques de coníferas se suceden en pocos kilómetros, y cada tramo ofrece una perspectiva distinta del territorio. En otoño, la luz baja y los tonos cálidos del follaje refuerzan esa sensación de cambio continuo que describe quien lo recorre.

Más allá de la naturaleza, la zona reúne atractivos culturales que completan la escapada. Entre ellos figuran casas señoriales de gran porte y un jardín de esculturas, así como un museo que alberga numerosas obras de Vincent van Gogh. Todos estos lugares son accesibles en bicicleta, lo que permite combinar el paseo por el bosque con la visita al arte sin depender del coche, y convierte el itinerario en una jornada que mezcla deporte suave, paisaje y cultura.

El viaje otoñal propone, en definitiva, una forma pausada de descubrir uno de los rincones más singulares del país neerlandés. Para quienes buscan unir paisajes contrastados, arte y movimiento en un mismo itinerario, el Veluwe se presenta como una alternativa cercana a la capital y distinta a las rutas urbanas habituales, con un ritmo que se marca al pedalear entre bosques y dunas.