Wireva

Diez looks de otoño de las pasarelas para 2026: el zapato plano manda en la media estación

Las firmas de alta moda apuestan por sandalias, zuecos, botines y zapatillas de perfil bajo como base de los conjuntos otoñales. Una guía con combinaciones insólitas para copiar de las pasarelas en 2026.

El zapato plano se consolida como el gran protagonista de la media estación en las pasarelas de alta moda. Sandalias, zuecos, botines y zapatillas de perfil bajo articulan los conjuntos otoñales que las firmas han presentado para 2026, según recoge una guía especializada en tendencias. La propuesta rompe con la hegemonía del tacón en los meses de transición y abre un abanico de combinaciones insólitas que ya se pueden ver sobre la pasarela.

La clave de esta temporada no está en la pieza aislada, sino en el abbinamento. Las casas de moda han construido sus desfiles otoñales mezclando calzado de suela rasa con prendas de volumen y tejidos densos, un contraste que redefine el armario de entretiempo. Frente a la lógica tradicional que reservaba el zapato plano para el verano, las propuestas para 2026 lo trasladan al otoño sin perder sofisticación.

Los zuecos, con su silueta rotunda y suela de madera o goma, se confirman como una de las apuestas más repetidas. Su presencia en las pasarelas de alta moda los aleja del terreno meramente funcional y los convierte en el eje de looks que combinan lo artesanal con lo contemporáneo. Los botines de perfil bajo, por su parte, aportan una lectura más urbana y se cruzan con faldas midi y pantalones de sastrería fluida.

Las sandalias, lejos de quedar confinadas al calor, se reinventan para la media estación mediante superposiciones con calcetines gruesos o medias de tejido técnico. Es uno de los gestos más reconocibles de las pasarelas recientes y una de las combinaciones que la guía señala como más fáciles de trasladar al día a día. Las zapatillas de perfil bajo completan el cuadro, instaladas en ese punto intermedio entre el confort y la intención estética que define el otoño de 2026.

El conjunto de diez looks que recoge la guía no se limita a enumerar calzado. Cada propuesta articula una relación concreta entre la pieza de calzado y el resto del vestuario: pantalones amplios que rozan el suelo, abrigos de líneas limpias, capas de punto y accesorios de acabado mate. La idea subyacente es que el zapato plano exige una construcción del look distinta, más atenta a las proporciones y a la caída de los tejidos.

Para el lector que quiera aplicar estas ideas sin recurrir a piezas de pasarela, la guía sugiere fijarse en la silueta global antes que en la marca. Un zapato de suela rasa gana presencia cuando el pantalón tiene vuelo y el abrigo mantiene una línea vertical clara. En cambio, pierde fuerza si se combina con prendas demasiado ajustadas o con estampados que compiten entre sí.

La media estación se convierte así en un laboratorio de estilo donde el calzado bajo deja de ser una concesión a la comodidad y pasa a ser una declaración. Las pasarelas de alta moda han validado una fórmula que ya circula por las calles: menos altura, más intención. Las diez combinaciones recogidas en la guía funcionan como un mapa práctico para quienes quieran incorporar esta tendencia sin renunciar a una imagen cuidada.

De cara a 2026, la previsión es que esta corriente se extienda más allá del calzado y contamine la forma de construir los conjuntos de entretiempo. El zapato plano, en sus múltiples formas, se instala como el hilo conductor de un otoño que apuesta por el contraste y la mezcla de registros.