Wireva

El cierre del Teatro Principal de Valencia por graves deficiencias estructurales indigna al sector cultural

La Diputación de Valencia clausura el histórico coliseo tras un informe que detecta deficiencias «muy graves» en el apartado funcional y estructural. El sector critica la falta de coordinación entre administraciones y exige soluciones urgentes.

El Teatro Principal de Valencia, el edificio dedicado a las artes escénicas más antiguo y simbólico de la capital del Turia, permanecerá cerrado tras el informe pericial técnico que advierte de graves deficiencias estructurales y estéticas, y de deficiencias «muy graves» en el apartado funcional, que abarca desde las instalaciones eléctricas hasta el propio escenario. La Diputación de Valencia, titular del inmueble, justificó la clausura ante los riesgos detectados para el público, los artistas y los trabajadores.

El anuncio, realizado por el presidente de la corporación provincial, Vicente Mompó, cayó como una bomba en el sector cultural valenciano. No porque los profesionales no vinieran señalando problemas de mantenimiento, sino por la sorpresa del alto nivel de deterioro diagnosticado y por la falta de coordinación entre las administraciones. El Institut Valencià de Cultura (IVC), dependiente de la Generalitat, había presentado apenas unos días antes la programación para la temporada 2026/2027, lo que ha sido recibido con críticas por la ausencia de diálogo previo.

Fuentes cercanas a la Diputación sostienen que sí ha existido comunicación y que el IVC conocía que se estaba elaborando un informe sobre las deficiencias del edificio. «En mayo les comunicamos que no renovaríamos el convenio, que caducaba en octubre. Aun así decidieron seguir adelante con la programación y asumir el riesgo», señalaron desde la institución provincial. El presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, y la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, fueron informados por Mompó el lunes, antes de que la noticia se hiciera pública.

Las primeras previsiones apuntan a un coste cercano a los 50 millones de euros para una reforma profunda y a un mínimo de cuatro años de clausura. La Diputación ha iniciado el procedimiento para licitar la redacción del proyecto, con la previsión de adjudicar el contrato en el primer trimestre de 2027. A sugerencia de Pérez Llorca, que puso sobre la mesa el ejemplo de gestión compartida del Teatro Principal de Alicante, la alcaldesa de Valencia se ha ofrecido a colaborar económicamente si se da entrada al Ayuntamiento en la propiedad, con el objetivo de participar en la reforma y en la programación. Catalá reconoció no tener constancia del nivel de deterioro del espacio.

Consciente del esfuerzo económico que supone para una corporación provincial que tiene entre sus objetivos financiar actividades en los municipios más que en la capital autonómica, Mompó ha solicitado también la colaboración del Ministerio de Cultura. El cierre ha generado una profunda indignación en el sector de las artes escénicas. Representantes convocados por el sindicato Actors i Actrius Professionals Valencianes (AAPV) denunciaron ante la puerta del Principal que el cierre es la «crónica de una muerte anunciada» tras «una década de abandono».

La presidenta de AAPV, Maria Almudéver, explicó que la decisión les ha cogido «totalmente por sorpresa», ya que el IVC había presentado la programación de temporada apenas 24 horas antes. Almudéver señaló que la seguridad del público, los artistas y los trabajadores es «la prioridad», pero reclamó a la Diputación y a la Generalitat «coordinación y transparencia» para adoptar «soluciones urgentes». Por su parte, Joan Carles Garés, de la Associació Valenciana d'Empreses d'Arts Escèniques (Avetid), afirmó que la necesidad de intervenir en el edificio era conocida desde hacía tiempo y lamentó especialmente «la forma en que se ha hecho». Garés advirtió de que el cierre supone «un golpe que da muchos pasos atrás» para un sector que ya atravesaba una situación de precariedad, y reclamó medidas inmediatas para mantener las programaciones previstas y ayudar a los profesionales afectados.

Desde Comitè Escèniques, su presidente, Iván Arbildua, definió el cierre del Principal como «solo la gota que colma el vaso» y denunció lo que considera «pura incompetencia e ingobernabilidad». El Teatro Principal, proyectado en 1774, está declarado monumento histórico-artístico y bien de interés cultural. Su clausura representa un duro revés para la vida cultural de Valencia y evidencia las tensiones internas en las filas del Partido Popular valenciano por la competencia entre Llorca y Mompó, un ruido de fondo que ha acompañado la gestión de esta crisis.