Para el experto en autoritarismos y extremas derechas Franco Delle Donne, Donald Trump y Jair Bolsonaro han encontrado un mismo obstáculo: no han sabido movilizar a la periferia de votantes que rodea a su núcleo más convencido, el grupo que históricamente ha permitido a estos líderes alcanzar el 50 por ciento más uno. Así lo expone en una entrevista con, en la que además aborda las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos y la derrota de Flávio Bolsonaro en Brasil.
Según Delle Donne, esa periferia está formada por votantes que apoyan al líder radical por motivos diversos y no necesariamente por convicción ideológica. Entre ellos hay personas que sienten que el Estado de bienestar ya no las protege, otros grupos con una preocupación cultural frente al feminismo o al colectivo LGTBI que en otro momento votaron a la derecha, y sectores de visión liberal que desean menos intervención estatal. Es un electorado que expresa su enfado político a través del voto, pero que también puede alejarse con la misma facilidad con la que se acercó.
En el caso de Trump, el experto señala que no ha logrado controlar la inflación, una de las razones por las que no ha conseguido atraer a una porción suficiente de esa periferia de cara a las midterms. En el de Bolsonaro, considera que no ha sabido convencer como sí hizo su padre, y no porque los votantes prefieran a Lula, sino por una sensación de lejanía con su discurso. Para Delle Donne, no se trata solo de que gobiernen mal y por eso sean castigados, sino de que el discurso rupturista se ha desgastado y ha disminuido la capacidad de atraer a esos sectores.
Preguntado por si la falta de movilización de la izquierda podría convertirse en una tendencia de la ultraderecha, el experto reconoce que podría ser un punto débil, aunque advierte de que ese electorado es volátil. En Israel, recuerda, las formaciones de los dos ministros más radicales del Gobierno han mantenido su apoyo, mientras que Benjamin Netanyahu, pese a perder escaños, sigue siendo la primera fuerza. Para Delle Donne, esto revela un quiebre en la sociedad israelí, donde empiezan a perfilarse dos modelos de país que antes no estaban tan claros.
El análisis se completa con una advertencia sobre la legitimidad democrática. Delle Donne subraya la práctica de denunciar fraude cuando estos partidos pierden, algo que, a su juicio, refleja una erosión de la confianza en las instituciones en Israel y en otros países. Por ello, considera necesario estudiar si el proceso avanza hacia una radicalización o hacia una polarización. Su autor, que acaba de publicar el libro En la mente de... Cómo piensan los líderes autoritarios del siglo XXI (y por qué ganan), con El Orden Mundial y Ariel, sostiene que la democracia se ha entendido cada vez más como un instrumento para resolver problemas cotidianos y menos como un sistema de valores que garantiza derechos y garantías.