La Comunidad de Madrid destinará un paquete de 26 millones de euros a la recuperación de los 17 municipios de la Sierra Oeste afectados por los incendios de finales de julio, que calcinaron 27.000 hectáreas y obligaron a evacuar a más de 100.000 personas. La presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, anunciará la medida durante la primera jornada del Debate sobre el Estado de la Región, que se celebra el día 10.
El grueso del plan se reparte en dos grandes bloques. Por un lado, 12 millones de euros procedentes del Programa de Inversión Regional (PIR) se destinarán a la creación de nuevas infraestructuras y a la compra de maquinaria y vehículos para la prevención y extinción de incendios. Por otro, 10 millones se dirigirán a un plan de reactivación económica y turística para estimular el tejido empresarial y la inversión en la zona, complementado con una campaña de promoción turística dotada con 1,5 millones de euros para atraer visitantes al patrimonio natural y cultural de la comarca.
Los autónomos y las empresas podrán solicitar subvenciones de hasta 70.000 euros para la compra de maquinaria, la reparación de inmuebles y la reposición de equipamiento. Además, se entregarán 600 euros a los trabajadores por cuenta propia que se den de alta en las localidades afectadas por el fuego. Esta línea de ayudas se suma a la anunciada el pasado 24 de agosto, cuando el Ejecutivo autonómico aprobó un fondo de hasta tres millones de euros para medio centenar de negocios, con un máximo de 70.000 euros por establecimiento en función de los daños sufridos.
El sector primario también contará con medidas específicas. Los agricultores vinícolas podrán recibir hasta 1.500 euros por cada hectárea quemada y 250 euros adicionales en los casos en los que la calidad de la uva se haya visto afectada. Las bodegas optarán a subsidios similares con un tope de 2.500 euros. La reparación de daños en maquinaria agrícola estará cubierta al 100% del coste, con un máximo de 50.000 euros para tractores y vendimiadoras y de 10.000 euros por máquina para el resto del equipamiento.
En el marco del plan Pueblos con Vida, la Consejería de Presidencia, Justicia y Administración Local pondrá en marcha ayudas para crear o mantener establecimientos de hostelería y comercio rural. Los ayuntamientos de la zona también optarán a convenios con una inversión de 2,5 millones de euros para contratar a unas 200 personas desempleadas que participarán en las obras de recuperación, según las estimaciones de la Comunidad.
Más de un mes después del incendio, la vuelta a la normalidad sigue siendo difícil para muchos vecinos. Algunos han perdido su vivienda y han tenido que abandonar la región, como Luis García, vecino de Navas del Rey, que ha emigrado a Asturias, donde reside su pareja, tras quedar su casa calcinada. Iniciativas ciudadanas como la Red de Ayuda Sierra Oeste, una asociación sin ánimo de lucro, han conseguido que más de un centenar de afectados reciban alimentos o ropa, y colaboran con los ayuntamientos para facilitar el trabajo sobre el terreno.
La ganadería de Pedro Lizana, también en Navas del Rey, ilustra la magnitud de las pérdidas: el fuego le arrebató el coche, un quad, dos camiones de forrajes y el generador de ordeño. Empresarios de la zona como Julián Neira, propietario de H2O Aventuras Acuáticas en el Pantano de San Juan, temen que la recuperación del turismo sea lenta. «La gente va a tardar en volver», advirtió a este periódico.
El Gobierno autonómico también ha anunciado el inicio de un estudio para prolongar la autovía M-501 hasta el límite con Castilla y León, mediante un nuevo tramo entre Navas del Rey y Pelayos de la Presa. La actuación, cuyo coste se estima en 416 millones de euros, daría continuidad al actual tramo de autovía, que finaliza en Navas del Rey y a partir del cual la carretera de los Pantanos continúa con una sola calzada. En la actualidad, la M-501 registra más de 15.000 vehículos diarios en los tramos de un único carril por sentido, mientras que en los puntos de autovía se alcanzan cerca de 70.000. La Comunidad empleará además los aprovechamientos madereros para la recuperación de las zonas afectadas.