Nick Clegg, exviceprimer ministro británico y esposo de la abogada vallisoletana Miriam González Durántez, líder del nuevo partido Democracia21, acumuló una fortuna de aproximadamente 120 millones de euros durante su etapa como presidente de asuntos globales de Meta, la matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp. A esa cifra se sumarían otros 35 millones de euros que espera obtener con la próxima salida a Bolsa de NScale, una empresa británica de infraestructura y centros de datos de inteligencia artificial en cuyo consejo de administración se sienta.
La trayectoria política de Clegg como número dos del Gobierno de David Cameron duró cinco años, pero su posterior carrera en el sector tecnológico ha resultado mucho más lucrativa. Según las estimaciones recogidas por el Daily Mail, el también exeurodiputado ganó 100 millones de libras esterlinas, casi 120 millones de euros, mientras trabajó junto a Mark Zuckerberg en Silicon Valley. Hasta el año pasado ejerció como escudo político del fundador de Meta, viajando por todo el mundo para defender a la compañía frente a las críticas que señalaban que sus algoritmos alimentaban el odio y empeoraban la salud mental de los adolescentes.
El patrimonio del matrimonio también se refleja en sus movimientos inmobiliarios. Clegg y González vendieron su casa en California por 11 millones de euros al concluir su etapa en Meta y adquirieron otra en Londres por 9,5 millones. Ahora, según las mismas informaciones, la pareja se trasladaría a Madrid si prospera el proyecto político de Democracia21, la formación heredera de Ciudadanos que busca ocupar el espacio de la centralidad liberal en España y que en las próximas elecciones generales presentará listas en Madrid y Barcelona.
La presentación de Democracia21 en Madrid la pasada semana devolvió a Miriam González Durántez al primer plano informativo, aunque hace más de una década y media su nombre ya saltó a los titulares británicos por su matrimonio con Clegg, a quien conoció cuando ambos trabajaban en el Colegio de Europa en Brujas, Bélgica. El partido aspira a capitalizar el voto de centro en un escenario político fragmentado, y la figura de su líder, con una trayectoria profesional vinculada al derecho y a la escena internacional, se presenta como uno de sus principales activos.
La eventual salida a Bolsa de NScale representa el último capítulo de la reconversión de Clegg en el ámbito tecnológico. La empresa, especializada en infraestructura para inteligencia artificial, se encuentra en un sector en plena expansión, impulsado por la demanda de centros de datos capaces de sostener el desarrollo de modelos de IA. La operación, que según el Daily Mail se producirá en breve, consolidaría una fortuna que ya supera con creces los ingresos habituales de un alto cargo político o de un ejecutivo convencional.
El contraste entre ambas etapas resulta notable. Durante sus años en el Gobierno británico, Clegg fue una figura central del panorama político, pero su posterior incorporación a Meta lo situó en el centro de las tensiones regulatorias que afectan a las grandes plataformas digitales. Su papel consistió en ejercer de intermediario entre la empresa y los gobiernos, una tarea que le valió tanto reconocimiento como críticas. Ahora, su vinculación con NScale lo mantiene en la órbita de un negocio, el de la inteligencia artificial, que concentra buena parte de las inversiones y los debates públicos sobre el poder económico de las tecnológicas.
Mientras tanto, la carrera política de su esposa añade un nuevo foco de atención sobre la pareja. Democracia21 se presenta como una opción de centro liberal con vocación de influir en la política española, y su desembarco electoral podría convertir a Clegg en una figura habitual de la vida pública madrileña. La combinación de una fortuna personal ligada a Silicon Valley y un proyecto político en España convierte al matrimonio en un caso singular dentro del panorama europeo.