Wireva

Cerca de una quincena de cargos dejan Son Espases bajo la gerencia de Cristina Granados

El hospital público de referencia en Baleares acumula una quincena de bajas en la cúpula directiva desde que Cristina Granados asumió la gerencia en septiembre de 2023. Los sindicatos denuncian presión asistencial y una exresponsable de Comunicación relata acoso y humillación.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OÜ.

El principal hospital público de Baleares, Son Espases, ha visto cómo cerca de una quincena de cargos han abandonado sus puestos desde que Cristina Granados asumiera la gerencia en septiembre de 2023, coincidiendo con el inicio de la legislatura del PP en el archipiélago. La última salida conocida es la de la directora de Enfermería, Natalia Vallés, a principios de septiembre, apenas unas semanas después de la dimisión de José Antonio Visedo, director de Gestión y Servicios Generales, quien a su vez había llegado al cargo tras la marcha de su antecesor, Alfonso Macías.

La cadena de bajas no es nueva. El año pasado se marcharon en apenas unos meses cuatro responsables del Servicio de Atención al Usuario, mientras que subdirectores de distintas áreas ya no figuran en esos puestos. Fuentes que formaron parte del equipo directivo describen un deterioro progresivo del clima interno. «No dormíamos porque la inquietud era constante», relata una de ellas, que pide mantener el anonimato. Otra exresponsable de Comunicación asegura haber sufrido «numerosas situaciones de acoso y humillación» durante su etapa en el hospital. «Empecé muy feliz y terminé muy mal», afirma.

Los sindicatos llevan meses denunciando presión asistencial, falta de enfermeras y matronas y problemas de saturación en el centro. A estas críticas se suma la denuncia pública de Sabrina Vidal, periodista que desde noviembre de 2024 dirigía el gabinete de prensa del hospital. En un escrito difundido en redes sociales, Vidal se define como «una superviviente de la gerencia de Son Espases» y asegura: «Ni siquiera sé cómo he llegado hasta aquí».

El Govern balear, presidido por Marga Prohens, mantiene su respaldo a Granados. La consellera de Salud, Manuela García, defendió la semana pasada en el Parlament que «su gestión la avala». El PP cierra filas en torno a la gerente, que llegó a Son Espases de la mano de la consellera. Sin embargo, las dudas sobre su idoneidad no son nuevas. Apenas unas semanas después de su nombramiento, el Grupo Socialista reclamó su comparecencia parlamentaria y una diputada de Vox registró preguntas por escrito para saber si la elección había respondido a un «criterio político o profesional» y si se habían valorado otros candidatos. En noviembre de 2023, Granados compareció en comisión para defender su currículum: «Creo que tengo suficiente currículum para poder estar dirigiendo un hospital como Son Espases».

Su trayectoria previa estuvo marcada por la controversia. En el hospital de Móstoles fue duramente cuestionada por los sindicatos y hasta 18 facultativos presentaron su dimisión. En el de Toledo, al que accedió por libre designación durante la etapa de recortes de María Dolores de Cospedal, ordenó el cese del coordinador de Urgencias después de que este se negara, según los trabajadores, a «esconder a los pacientes en los pasillos» para ocultar la saturación del servicio. Granados sostuvo entonces que fue el propio coordinador quien presentó su dimisión. En Salamanca, seis sindicatos denunciaron «maltrato profesional» y la Junta de Personal llegó a acusarla de llevar el hospital «a la deriva». Dimitió en febrero de 2019 alegando «motivos personales» y después pasó por el Hospital de Torrejón, gestionado por Ribera Salud, y por Quirónsalud como directora territorial de Hospitales en Madrid.

El testimonio de una persona que trabajó en la estructura directiva de Son Espases describe un ambiente de desconfianza en el que los responsables dejaron de sentirse respaldados. «Las reuniones se convirtieron en enfrentamientos», asegura, y añade que las propuestas de los distintos departamentos eran cuestionadas de manera constante. La acumulación de salidas y las denuncias públicas han vuelto a poner el foco sobre la gerencia del hospital de referencia de las islas, mientras el Ejecutivo autonómico insiste en que los resultados de gestión son el mejor aval de Granados.