El Partido Popular ha registrado de nuevo la comparecencia de los ministros de Defensa, Margarita Robles; Interior, Fernando Grande-Marlaska; y Exteriores, José Manuel Albares, en las comisiones correspondientes del Senado para que expliquen su gestión de la crisis migratoria desencadenada tras el asalto masivo a Ceuta a finales de julio. La iniciativa, anunciada por fuentes parlamentarias, busca que los tres titulares rindan cuentas después de que el pasado mes de agosto no acudieran a la Cámara Alta, en lo que los populares califican de «desacato parlamentario».
La portavoz del PP en el Senado, Alicia García, ha insistido en la «obligatoriedad» de que los ministros comparezcan cuando son citados y ha reclamado que «deben salir de su desacato parlamentario y cumplir con la ley acudiendo al Senado a dar explicaciones». La formación conservadora quiere que Albares aclare qué tipo de coordinación mantiene con Marruecos y los compromisos alcanzados para corregir las consecuencias de la crisis, una pregunta que el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ya trasladó al presidente del Gobierno en el control parlamentario del pasado miércoles sin obtener respuesta.
En el caso de Robles y Marlaska, el PP pondrá el foco en la «guerra civil» abierta entre los ministerios de Defensa e Interior a raíz de los avisos del CNI, cuya existencia quedó demostrada con la desclasificación de los papeles de los servicios de inteligencia. Esos documentos pusieron en entredicho el relato de Moncloa y dejaron en evidencia las contradicciones del Ejecutivo. La ministra de Defensa se quedó sola dentro del Gobierno al defender la actuación del CNI, manteniéndose firme incluso cuando Grande-Marlaska negó que existieran avisos previos que hubieran podido prevenir el asalto.
El conflicto entre el Senado y el Gobierno ha alcanzado niveles inéditos en democracia. En agosto, con el presidente del Gobierno de vacaciones, el PP utilizó su mayoría en la Cámara Alta para forzar la comparecencia de los tres ministros. Ninguno se presentó, y los populares escenificaron la ausencia celebrando igualmente las sesiones con solo los senadores del PP, Vox y Junts. Feijóo llegó a autorizar un recurso ante el Tribunal Supremo por la vulneración del artículo 23.2 de la Constitución, que fue desestimado. Posteriormente, el PP presentó un conflicto de atribuciones ante el Tribunal Constitucional que aún no ha sido resuelto.
Margarita Robles, en un primer momento, desafió la orden interna de dar plantón al Senado y pactó con el presidente de la Cámara Alta, Pedro Rollán, su asistencia. Sin embargo, reculó poco después para seguir la instrucción del Gobierno, alegando que necesitaba «más tiempo». Ni Albares ni Marlaska se comunicaron con Rollán; simplemente no aparecieron. Ahora, el PP no ha puesto fecha a las nuevas peticiones de comparecencia para evitar que el Ejecutivo encuentre otra excusa, y serán los presidentes de las comisiones de Defensa, Interior y Exteriores quienes contacten con los ministerios para fijar un día concreto.
Mientras tanto, la situación en Ceuta sigue sin resolverse. Alrededor de 10.000 inmigrantes irregulares, entre adultos y menores, permanecen en la ciudad, y los trámites para su retorno no avanzan. Marruecos se ha comprometido ante el Parlamento Europeo a readmitir a sus nacionales, pero el PP reclama el retorno de «todos» los extranjeros. El Gobierno, por su parte, ha pasado de minimizar la emergencia a descargar la responsabilidad en el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, y en el propio PP por obstaculizar los traslados de menores a la Península, una medida que contribuiría a descongestionar una ciudad de poco más de 80.000 habitantes que continúa en situación límite.