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Un experto reclama proteger la escultura de Oteiza desaparecida en la plaza de Colón de Madrid

Francisco Lara ha solicitado a la Comunidad de Madrid la declaración como Bien de Interés Cultural de una escultura de Jorge Oteiza que formó parte de un conjunto desmontado ilegalmente en los años ochenta. Una parte aparece en el jardín de un coleccionista privado y el resto sigue en paradero desconocido.

Una escultura de Jorge Oteiza que formó parte de un gran conjunto urbano en los jardines del antiguo hotel Fénix, en la actual plaza de Margaret Thatcher de Madrid, podría estar un paso más cerca de ser reconocida y protegida. El diseñador de joyas y experto en arte Francisco Lara ha presentado una solicitud ante la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid para que la obra sea declarada Bien de Interés Cultural (BIC), una figura legal que obligaría a su conservación y facilitaría la búsqueda de las piezas desaparecidas.

El conjunto original, instalado en lo que hoy es la céntrica plaza madrileña, estaba compuesto por un friso de hormigón de 60 metros de longitud, seis apliques de hierro de dos metros y medio por dos metros y una escultura de piedra caliza blanca de Colmenar de Oreja de cuatro metros de largo. La obra fue desmontada a finales de los años ochenta durante la remodelación del espacio, a pesar de la negativa explícita del Servicio de Protección del Patrimonio Histórico. Los paneles de hierro fueron trasladados a un depósito municipal en Delicias, donde años después se perdió su rastro. El friso de hormigón se troceó para almacenarlo y su paradero sigue siendo una incógnita.

La escultura de piedra, que iba a ser desechada, fue rescatada por uno de los arquitectos responsables de la reforma y actualmente se conserva en el jardín de un coleccionista privado. Lara la identificó hace cuatro años durante una visita a un amigo pintor en un municipio de la sierra madrileña. «De repente, vi en el jardín una escultura de piedra blanca, enorme, de casi tres toneladas. Le dije que era de Oteiza», relata. El propietario le confesó que llevaba años intentando certificar la autoría de la pieza sin éxito, ya que no aparece incluida en el catálogo razonado del escultor.

La solicitud presentada el pasado 3 de septiembre incluye documentación que, según Lara, acredita que la escultura formaba parte del conjunto creado por Oteiza en 1957, un año clave en su madurez creativa. El experto advierte que durante el desmontaje pudo cometerse un delito de expolio y ha anunciado que, si la administración no actúa, denunciará los hechos ante la autoridad competente. Su petición no se limita al reconocimiento legal de la pieza hallada, sino que reclama una búsqueda activa de las partes perdidas.

La relación de Madrid con Oteiza, uno de los escultores españoles más importantes del siglo XX, ha estado marcada por los desencuentros. La ciudad apenas conserva obra suya en espacios públicos: un relieve en un portal del barrio de la Guindalera y otro en la Complutense, además de piezas en el Museo Reina Sofía y otras colecciones. El propio artista ganó junto a un grupo de arquitectos el concurso de ideas para reformar la plaza de Colón tras el derribo de la antigua Casa de la Moneda, pero su proyecto, que incluía esculturas de autores contemporáneos como Calder, fue desestimado por el arquitecto municipal. Algo similar ocurrió con el edificio Beatriz, en Velázquez con Ortega y Gasset, donde debía instalarse una obra suya que nunca llegó a colocarse.

El conjunto escultórico de los jardines del hotel Fénix fue uno de los pocos ejemplos de arte público de Oteiza en la capital. Su desaparición se produjo en un contexto de remodelación urbana acelerada, en el que la protección del patrimonio artístico contemporáneo quedó en un segundo plano. La escultura de piedra caliza, de casi tres toneladas, es la única pieza localizada hasta ahora. El resto del conjunto, incluido el friso de hormigón y los apliques de hierro, sigue en paradero desconocido.

La declaración BIC supondría un reconocimiento oficial del valor cultural de la obra y activaría los mecanismos legales para su recuperación. Lara insiste en que la escultura, realizada en un momento cumbre de la trayectoria de Oteiza, merece formar parte del corpus artístico del escultor guipuzcoano y ocupar un lugar en la memoria cultural de Madrid. La Comunidad de Madrid aún no se ha pronunciado sobre la solicitud.