El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene previsto tomarse vacaciones durante todo el mes de agosto por primera vez desde que asumió la presidencia en 2018, según fuentes de Moncloa citadas por ABC. La decisión responde a la necesidad de desconectar tras un curso político especialmente complejo, marcado por la debilidad parlamentaria del Ejecutivo y los procesos judiciales que han afectado a su entorno familiar y a miembros del PSOE.
La idea con la que se trabaja en el Gobierno es que el último Consejo de Ministros se celebre el próximo 28 de julio y que la actividad ordinaria no se retome hasta el martes 1 de septiembre. Durante este periodo, Sánchez y su esposa, Begoña Gómez, planean pasar el mes en La Mareta, la residencia oficial en Lanzarote, aunque ambos están a la espera de que la Audiencia Provincial de Madrid decida sobre la devolución del pasaporte a Gómez, retirado por el juez Peinado al considerar que podía fugarse del país. Si recupera el documento, podrían realizar alguna escapada fuera de España.
No obstante, el descanso no será total. Está previsto que Sánchez se reúna con el rey Felipe VI en el Palacio de Marivent, en Palma de Mallorca, como ha hecho en años anteriores. Tradicionalmente, ese encuentro se ha celebrado a principios de agosto, aunque este año podría adelantarse unos días. También se espera que se reúna con los presidentes de Baleares y Canarias, Marga Prohens y Fernando Clavijo, respectivamente. Además, desde Moncloa son conscientes de que deberán estar atentos a posibles emergencias, como los incendios forestales que el año pasado obligaron a Sánchez a interrumpir sus vacaciones a mediados de agosto.
El curso político que ahora concluye ha estado marcado por una fuerte inestabilidad. La situación de Sánchez en el Congreso es especialmente complicada, con una debilidad parlamentaria que ha dificultado la aprobación de iniciativas legislativas. A esto se suman los procesos judiciales que han afectado a su esposa, Begoña Gómez, a su hermano, y a figuras relevantes del PSOE o del Gobierno, como José Luis Ábalos, Santos Cerdán, José Luis Rodríguez Zapatero o Leire Díez. En este contexto, fuentes de Moncloa señalan que la intención de Sánchez es «descansar por completo todo agosto» para poder «pasar página a un año muy complicado e intenso».
Pese al parón vacacional, desde el Gobierno aseguran que la Administración seguirá funcionando con normalidad y que habrá continuidad institucional. Como en otras ocasiones, Sánchez delegará cada semana en uno de sus ministros las funciones de la presidencia. De esta forma, se garantiza que la actividad gubernamental no se detenga por completo durante el mes de agosto.
De cara al nuevo curso político, que arrancará en septiembre, el objetivo de Sánchez será revertir las encuestas electorales que actualmente le sitúan fuera de la Moncloa en 2027. Se espera que a partir de septiembre se ponga en marcha la campaña electoral de cara a las elecciones autonómicas, municipales y generales que se celebrarán durante el próximo curso. Las elecciones autonómicas y municipales ya tienen fecha fijada para finales de mayo de 2027, mientras que la fecha de las generales aún no está decidida. Sánchez tiene la facultad de disolver las Cortes, por lo que solo él podrá determinar cuándo iniciar el calendario electoral.
Aunque desde el PSOE insisten en agotar toda la legislatura, el nuevo curso comenzará con la tramitación de los nuevos Presupuestos Generales del Estado. El rechazo de estas cuentas en el Congreso podría propiciar una convocatoria electoral anticipada. En este sentido, el vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha expresado su confianza en aprobar los presupuestos tras tres años de prórroga, y ha asegurado que el propósito del Gobierno es presentarlos «a la vuelta del verano».
La decisión de Sánchez de tomarse un mes completo de vacaciones contrasta con la tónica de años anteriores, en los que el presidente mantenía una agenda institucional reducida pero no llegaba a desconectar por completo. Este año, sin embargo, el líder socialista busca recargar energías antes de afrontar un curso político que se prevé especialmente agitado, con la vista puesta en las urnas y en la necesidad de recuperar la iniciativa política.