Netflix ha utilizado inteligencia artificial, en alguna de sus formas, en alrededor de 300 de sus títulos. Así lo aseguró Lee Sung-gyun, director sénior de producción para Asia-Pacífico de la plataforma, durante su intervención en el Festival Internacional de Cine de Busan. En el mismo panel, el director coreano Kang Yoon-sung, responsable de «The Outlaws», afirmó que los flujos de trabajo basados en IA pueden recortar entre un 30% y un 40% el presupuesto de producción de un largometraje.
Las declaraciones se produjeron en el marco del día Creative Asia que Netflix organizó en el certamen surcoreano, un espacio donde la industria debate cómo la tecnología está transformando la producción audiovisual. Junto a Lee y Kang participó Kimball Thurston, director de tecnología de Weta FX, quien coincidió en que la IA aporta una serie de eficiencias a los procesos de producción, aunque subrayó que también tiene limitaciones y que las empresas tecnológicas deberían colaborar más con los creativos.
El dato de los 300 títulos ofrece una escala concreta del avance de estas herramientas dentro de una de las mayores plataformas de streaming del mundo. No se trata de un experimento aislado, sino de una integración extendida en distintas fases de la cadena de producción. La cifra, sin embargo, no especifica en qué áreas se ha aplicado la IA ni con qué grado de profundidad en cada caso, un detalle que la compañía no ha desglosado públicamente.
La estimación de Kang Yoon-sung sitúa el ahorro potencial en un rango de entre el 30% y el 40% del coste de un largometraje. Es una cifra significativa para una industria en la que los presupuestos condicionan el tipo de historias que se pueden contar y el acceso de nuevos creadores a la producción. El director coreano, conocido por la saga «The Outlaws», planteó estos flujos de trabajo como una vía para optimizar recursos, aunque sin renunciar a lo que considera irrenunciable.
Precisamente ahí coincidieron los tres participantes en el panel: la tecnología puede acelerar y abaratar procesos, pero no sustituye la aportación humana. «Un toque humano es absolutamente esencial», resumieron desde la mesa, una idea que Thurston desarrolló al señalar que las tecnológicas deberían escuchar más a quienes hacen las películas. El CTO de Weta FX, uno de los estudios de efectos visuales más reconocidos del sector, abogó por un trabajo conjunto entre ingenieros y equipos creativos para que las herramientas respondan a necesidades reales de rodaje y postproducción.
El debate en Busan refleja una tensión creciente en la industria audiovisual: la promesa de eficiencia frente al temor a que la automatización degrade el oficio o reduzca oportunidades laborales. Los ponentes no presentaron la IA como una amenaza directa, sino como un instrumento con límites que exige supervisión humana. La intervención de Netflix, además, llega en un momento en que las plataformas buscan contener costes sin reducir su volumen de estrenos, y en el que los festivales se han convertido en foros donde se discuten estas transformaciones.
El Festival Internacional de Cine de Busan, uno de los encuentros más relevantes de Asia, ha acogido así una conversación que trasciende el ámbito técnico. Lo que se debate es cómo se harán las películas y las series en los próximos años, quién tomará las decisiones creativas y hasta qué punto los ahorros que permite la IA se traducirán en más producciones o en márgenes más amplios para las compañías. Por ahora, las cifras compartidas por Netflix y por Kang Yoon-sung marcan el tono de un cambio que ya está en marcha dentro de la industria.