Francesca Michielin avanza en su nuevo ciclo artístico con Magia Bianca, Magia Nera, un trabajo que retoma el camino iniciado hace unos meses y que se mueve entre atmósferas oscuras, imaginería de brujas y una femineidad alternativa. La artista describe el proyecto como un momento de redescubrimiento personal, en el que decide abrazar distintas partes de sí misma sin someterlas a una única imagen.
El título juega con la dualidad entre la magia luminosa y la oscura, una oposición que atraviesa tanto la estética del disco como la forma en que Michielin habla de su evolución. Según explica en su conversación con Cosmopolitan, la idea es mostrar que las distintas facetas de una persona pueden convivir sin jerarquías, y que la libertad consiste precisamente en reconocerlas todas. El disco no se presenta como una ruptura con lo anterior, sino como una prolongación de un recorrido que la cantante ha ido construyendo paso a paso.
La artista subraya que el proceso le ha permitido sentirse «riscoperta», es decir, redescubierta, tras un periodo de cambios personales y creativos. Esa sensación se refleja en el tono del álbum, que se aleja de una propuesta más luminosa para explorar registros más densos, con referencias visuales y sonoras que remiten al imaginario de las brujas como figuras de independencia y rebeldía. Michielin entiende esa figura como un símbolo de autonomía y de voz propia, más que como un motivo decorativo.
En el terreno visual, la estética del proyecto se construye alrededor de lo misterioso y lo teatral, con una paleta que oscila entre contrastes marcados de luz y sombra, en coherencia con el título del trabajo. Esa dirección estética se extiende también a la forma en que la cantante se presenta ante el público, sin que el universo de las brujas se convierta en un disfraz, sino en una manera de expresar su relación con la femineidad alternativa.
Michielin también adelanta el nuevo espectáculo en directo vinculado al disco. La puesta en escena prolonga la misma estética y pretende trasladar al público la experiencia de la obra y su lectura de la femineidad alternativa. La artista presenta el concierto como la continuación natural del trabajo discográfico, más que como un simple acompañamiento, con un planteamiento que busca que el público recorra, en vivo, las mismas capas de identidad que atraviesan el álbum.
Con Magia Bianca, Magia Nera, la cantante italiana confirma una línea de búsqueda en la que la identidad se presenta como un espacio de contrastes. Un proyecto que, según sus propias palabras, le permite mirarse con libertad y mostrar en público todas las capas de su personalidad artística, sin que ninguna quede relegada a un segundo plano.