La boya neumática instalada en la frontera marítima del Tarajal, en Ceuta, para delimitar las aguas españolas y reforzar el control de las entradas irregulares a nado presenta varios tramos desinflados. La incidencia, recurrente desde su puesta en marcha, vuelve a ser visible a solo un día de la entrada masiva convocada a través de redes sociales para este miércoles.
El dispositivo flotante, implementado por el Ministerio del Interior en el área fronteriza del Tarajal, sufre averías periódicas por pinchazos y por el impacto de temporales y corrientes, lo que provoca pérdidas de presión en módulos concretos. Desde su instalación no ha sido extraño observar segmentos desinflados o desplazados de su posición original.
La colocación de esta barrera respondió a la necesidad de adaptar el dispositivo a la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio, que determinó que los rechazos en frontera no pueden aplicarse cuando los migrantes son interceptados antes de superar físicamente a nado un elemento de contención fronterizo. Concebida como una barrera visible, la boya delimita el espacio marítimo fronterizo y facilita la intervención de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ante intentos de acceso irregular por mar.
El portavoz del Gobierno de Ceuta, Alejandro Ramírez, ha afirmado que el deterioro de la instalación era una situación «previsible» a la luz de la experiencia de la ciudad con sistemas similares en el litoral. «Las boyas que se han instalado en la zona del Tarajal pueden ser de mayor volumen, pero al final son una instalación muy similar a lo que colocamos todos los veranos para que las medusas no crucen la playa», ha señalado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno.
Según ha indicado, aunque la boya del Tarajal es de mayores dimensiones, su operativa se asemeja a las barreras flotantes que cada verano se colocan en playas ceutíes para frenar la llegada de medusas. Incluso estas estructuras, ancladas en múltiples puntos al fondo marino, se ven afectadas por temporales y corrientes, ha recordado. Ramírez ha apuntado que el Gobierno local ya contemplaba que episodios de mal tiempo o fuertes corrientes dañarían la instalación.
Asimismo, ha solicitado información sobre las actuaciones de mejora de las infraestructuras fronterizas anunciadas por el Ejecutivo central con fondos europeos. «A día de hoy, lamentablemente, tanto en las reuniones de seguimiento como públicamente, no hemos conocido todavía cuáles van a ser esas actuaciones, en qué van a consistir y, sobre todo, cuándo se van a ejecutar», ha manifestado. «Cómo es posible que a día de hoy ni conozcamos qué se va a hacer, cómo se va a hacer ni cuándo», se ha preguntado el portavoz del Gobierno ceutí si las intervenciones previstas deben tramitarse por vía de emergencia.
La situación de la boya coincide con el anuncio de refuerzo de la vigilancia en el perímetro fronterizo de Ceuta ante la convocatoria de entrada masiva difundida para este miércoles, tras más de siete semanas de una presión migratoria sin precedentes sobre la ciudad autónoma. El Gobierno ha aprobado este martes un paquete de 309 millones en ayudas para reactivar Ceuta y ha ampliado a 3.400 las plazas para inmigrantes en los espacios habilitados.
El Ejecutivo estima que todavía permanecen en Ceuta unos 10.000 inmigrantes de manera irregular, de los cuales alrededor de 6.000 estarían alojados en alguno de los recursos levantados por la administración. El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, ha asegurado que la ciudad «vive en una olla a presión que puede estallar en cualquier momento» y que el «trauma» que está pasando Ceuta, con la entrada de «cerca de 80.000 personas» por la frontera a finales de julio, «pocas ciudades son capaces de afrontarlo».