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Barryscourt Castle en Cork reabre tras una restauración con cal tradicional

El castillo de Barryscourt, en el condado de Cork, reabrió sus puertas en abril de 2025 después de una gran restauración que devolvió a la torre y a la capilla su aspecto histórico.

El castillo de Barryscourt, en el condado de Cork, Irlanda, volvió a abrir sus puertas al público en abril de 2025 tras una extensa restauración. La fortaleza, que durante siglos fue la sede principal de la rama Barrymore de la familia anglonormanda Barry, cierra así un periodo de obras iniciado tras su cierre en 2016 por problemas de humedad, filtraciones de agua y deficiencias eléctricas.

La construcción del edificio se data aproximadamente entre 1392 y 1420, bajo el mando de John Ciotach Barry, séptimo Lord Barry. El emplazamiento fue ocupado y reconstruido a lo largo de varios siglos, por lo que su forma actual corresponde a un producto de la Baja Edad Media. Las fechas se apoyan en el rango establecido por Heritage Ireland.

Arquitectónicamente, Barryscourt responde al modelo de la torre fortificada irlandesa, con una torre central, un patio cerrado conocido como bawn y torres en las esquinas. En su interior se distribuían el gran salón, la cocina, las cámaras privadas y una capilla. Con el paso del tiempo, el patio fortificado se transformó en un jardín, lo que refleja el tránsito de un uso defensivo a uno residencial.

El castillo también conserva la huella de los conflictos en los que se vio envuelta la familia. Los Barry participaron en las Rebeliones de Desmond, y las fuerzas inglesas bajo el mando de Raleigh amenazaron la fortaleza. Parte del edificio fue dañada deliberadamente para impedir que los adversarios pudieran utilizarla. Más tarde, durante las Guerras Confederadas irlandesas, volvió a ser atacado, y las marcas de los impactos de cañón siguen visibles en sus muros.

Uno de los elementos más singulares del conjunto es la inscripción de la chimenea, que recoge la reconstrucción de 1588 realizada por David Barry y Eleanor Roche. Los trabajos de conservación en la capilla sacaron a la luz pigmentos murales en rojo, amarillo, naranja y negro. En sus paredes aparecen también incisiones con figuras humanas y animales, barcos y escritura ogham. Según los especialistas, las marcas en ogham probablemente son grafitis informales y no una inscripción formal de carácter monumental. Se desconoce quién las grabó y cuánto conocimiento de esta escritura antigua se conservaba en ese momento.

La restauración de los años noventa, llevada a cabo bajo la dirección de Dúchas, reparó y reimpermeabilizó la torre. Sin embargo, la humedad, las infiltraciones y los problemas eléctricos obligaron a cerrar el monumento en 2016. Posteriormente, la Oficina de Obras Públicas (OPW) emprendió una intervención de conservación de gran envergadura, en la que se empleó mortero tradicional de cal. Más de 17 kilómetros de fachada de piedra fueron rejuntados a mano.