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La banca española gana 20.164 millones e impulsa al Ibex hacia los 20.000 puntos

Los seis bancos cotizados de España registran un beneficio neto récord de 20.164 millones de euros en el primer semestre, un 18% más interanual, y acercan al Ibex 35 a la cota de los 20.000 puntos en un contexto de máximos históricos.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OU.

La banca española ha cerrado el primer semestre del año con un beneficio récord que impulsa al Ibex 35 hacia la cota histórica de los 20.000 puntos. Los seis bancos cotizados del país sumaron entre enero y junio un resultado neto conjunto de 20.164 millones de euros, un 18,01% más que en el mismo periodo del ejercicio anterior, según los resultados presentados por las entidades.

Banco Santander lidera la tabla con un beneficio neto de 8.973 millones de euros, un 31,3% más, impulsado entre otros factores por el impacto positivo de su negocio en Polonia. Su margen bruto creció un 6,4%, hasta los 30.822 millones de euros. Le sigue BBVA, que ganó 6.051 millones de euros, un 11,1% más, después de que sus ingresos aumentaran un 17,3%, hasta los 21.159 millones.

Por su parte, CaixaBank obtuvo un resultado neto de 3.203 millones de euros, un 8,5% más, con un margen bruto de 8.338 millones, un 3,7% superior. En el lado opuesto se sitúa Sabadell, que ganó 971 millones de euros, un 0,41% menos, tras registrar una caída del 2,8% en su margen bruto, hasta los 2.463 millones. Bankinter también cerró el semestre al alza, con un beneficio de 605 millones de euros, un 11,6% más, mientras que Unicaja ganó 361 millones, un 6,8% más, con unos ingresos de 1.085 millones, un 2,6% por encima.

El buen tono de los resultados bancarios está dando un sólido respaldo al selectivo español, que ha marcado nuevos máximos históricos y se consolida como uno de los índices con mejor comportamiento relativo de Europa en lo que va de año. Para los expertos de XTB, la temporada de resultados ha sido especialmente positiva para la banca, el sector con mayor peso dentro del índice, gracias al crecimiento de las comisiones, la diversificación de las fuentes de ingresos y unos niveles de actividad que siguen siendo elevados pese a la moderación de los tipos de interés.

A ello contribuye una economía española que se muestra más sólida que la mayor parte de Europa, respaldada por el turismo, el dinamismo del consumo y el fuerte crecimiento demográfico, factores que favorecen la actividad empresarial y el empleo. Además, el contexto internacional juega a favor del mercado español: en las últimas semanas, los inversores han ampliado el foco más allá de las grandes tecnológicas estadounidenses, ante las dudas sobre el retorno de las grandes inversiones, y buscan oportunidades en sectores más tradicionales y cíclicos, donde el Ibex cuenta con una representación destacada.

Bancos, compañías energéticas, acereras, constructoras y empresas ligadas a la defensa se benefician de este cambio de liderazgo en el mercado, apoyado además por unos beneficios empresariales que siguen sorprendiendo positivamente. Sin embargo, los analistas advierten de que la evolución del índice será cada vez más heterogénea. La fuerte concentración del Ibex en el sector financiero hace que buena parte de su comportamiento dependa de la capacidad de los bancos para seguir batiendo expectativas, algo que será cada vez más complicado.

El contexto que impulsó las cotizaciones bancarias desde 2022 es distinto del actual. En aquel momento, las subidas de tipos respondían a una economía muy dinámica, a una inflación provocada por un exceso de demanda y, en gran parte, a los estímulos fiscales y monetarios. Hoy, una parte importante de las presiones sobre los precios procede del encarecimiento de la energía y de factores relacionados con la oferta. Si los bancos centrales mantienen una política monetaria demasiado restrictiva, el riesgo es que se deteriore la demanda de crédito, aumente la morosidad y la curva de tipos se aplane, dejando de favorecer al negocio bancario como hasta ahora.

La diferencia respecto a 2022 no está, por tanto, en el nivel de los tipos de interés, sino en el origen de la inflación. Cuando la inflación responde a una demanda fuerte, los bancos suelen ser uno de los grandes beneficiados; cuando responde a restricciones de oferta, el riesgo de provocar una desaceleración económica aumenta de forma significativa, lo que reduce el potencial alcista del sector.

Más allá de la banca, los expertos ven oportunidades en otros sectores con peso relevante dentro del índice. La volatilidad actual en Oriente Medio muestra la fragilidad de los acuerdos alcanzados previamente, pero se espera que el petróleo se estabilice en niveles cercanos a los 75 dólares en los próximos meses, aunque no se descartan nuevos máximos a corto plazo. Con esa previsible caída del precio del crudo mejoran las perspectivas para compañías ligadas al turismo, al consumo discrecional y al transporte, como IAG, mientras que la creciente inversión en inteligencia artificial podría beneficiar indirectamente a empresas como ACS, Merlin o las utilities.

En estas compañías los resultados han sido muy sólidos hasta ahora, a lo que se suma un factor que el mercado podría empezar a vigilar en los próximos meses: el repunte del precio del gas en Europa. Aunque no todas las utilities se benefician directamente de un mayor coste del gas, unos precios energéticos más elevados suelen reforzar el atractivo del sector. Por un lado, aumentan el valor relativo de las tecnologías con menores costes de generación, como las renovables o la hidráulica, y, por otro, ponen de manifiesto la necesidad de seguir invirtiendo en redes eléctricas, almacenamiento e infraestructuras para garantizar el suministro, en un contexto en el que las reservas europeas continúan por debajo de su media histórica y Asia absorbe una mayor parte del gas natural licuado disponible.

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