PLD Space ha presentado Miura 9, un nuevo cohete reutilizable de 42 metros de altura y tres metros de diámetro que podrá colocar hasta 1.500 kilos en órbita. El anuncio supone un salto cualitativo para la compañía española, que aspira a competir en el segmento de lanzadores medianos con un vehículo diseñado para aterrizar y volver a volar.
El nuevo lanzador, presentado en la sede de la empresa en Elche durante una visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, tendrá dos etapas y situará su carga útil a 500 kilómetros de altura en una órbita heliosíncrona (SSO), una de las más empleadas por satélites de observación de la Tierra. Frente al Miura 5, que mide 35,7 metros y puede transportar 540 kilos a esa misma órbita, el Miura 9 triplica la capacidad de carga y amplía el catálogo de la compañía hacia misiones de mayor envergadura sin recurrir a los grandes lanzadores pesados.
La tecnología más ambiciosa del proyecto reside en lo que ocurre después del lanzamiento. PLD Space ha concebido el Miura 9 para evolucionar hacia una reutilización mediante aterrizaje propulsivo: en lugar de desechar una etapa tras cumplir su misión, los motores pueden volver a encenderse durante el descenso para controlar la trayectoria y reducir progresivamente la velocidad hasta regresar a tierra. El objetivo es recuperar el vehículo, revisarlo y volver a utilizarlo en otras misiones. Esta estrategia permite repartir el elevado coste de fabricación entre distintos lanzamientos y, sobre todo, aumentar la cadencia de vuelos que una compañía puede realizar en un periodo determinado.
El Miura 9 no es un proyecto aislado. La empresa ilicitana quiere trasladar las tecnologías desarrolladas para cada cohete al siguiente. Los avances del Miura 1 sirvieron para el Miura 5; los del Miura 5 llegarán al Miura 9; y los resultados de este último deberán incorporarse a Miura Next, la futura familia de grandes lanzadores. El objetivo final de esa hoja de ruta es colocar hasta 13 toneladas en órbita, una cifra que las versiones Heavy y Super Heavy elevarán hasta las 53 toneladas en el modelo más potente.
El anuncio llega cuando PLD Space cumple 15 años desde su fundación en Elche en 2011. Desde entonces, la compañía ha pasado de ser una pequeña startup española a convertirse en uno de los actores de la nueva industria privada de lanzadores europeos. El punto de inflexión llegó el 7 de octubre de 2023, cuando el Miura 1 despegó desde las instalaciones del INTA en El Arenosillo, Huelva, y alcanzó unos 50 kilómetros de altura durante su vuelo de demostración. Aquel cohete no estaba pensado para poner satélites en órbita, sino para probar en condiciones reales tecnologías que después pudieran trasladarse a vehículos más grandes.
El siguiente escalón es el Miura 5, un cohete orbital de dos etapas pensado para satélites pequeños que actualmente se encuentra en fase de calificación. PLD Space está ensamblando y probando sus sistemas, motores, depósitos, aviónica y etapas antes de comenzar sus vuelos desde el Centro Espacial de Guayana, en Kourou. La empresa ya ha firmado contratos para llevar cargas comerciales al espacio, entre ellas dos satélites Tritó de la española Sateliot en una misión prevista para 2027. El Miura 9 no sustituirá necesariamente a ese vehículo, sino que amplía el catálogo para atacar otro segmento del mercado: cargas mayores que las que puede transportar el Miura 5, pero sin tener que recurrir a los grandes lanzadores pesados.
Detrás de estos nuevos cohetes hay un cambio mucho mayor en la forma de entender la industria espacial. Durante décadas, desarrollar un lanzador era prácticamente territorio exclusivo de grandes agencias espaciales y enormes contratistas industriales, con presupuestos multimillonarios, largos ciclos de desarrollo y una estrecha vinculación a programas institucionales. El denominado 'New Space' ha cambiado progresivamente ese modelo: empresas privadas desarrollan cohetes, satélites y servicios espaciales con una lógica más cercana a la industria tecnológica, fabricando en serie, reutilizando componentes, reduciendo los ciclos de desarrollo y aumentando la frecuencia de las misiones. También ha cambiado aquello que se lanza al espacio. Junto a los grandes satélites tradicionales han aparecido miles de satélites pequeños y constelaciones que trabajan conjuntamente. Para estos operadores, compartir hueco en un enorme cohete no siempre es la solución más conveniente, y los lanzadores pequeños y medianos buscan ofrecer una alternativa con misiones dedicadas en las que el cliente puede decidir con mayor control sobre la órbita y el calendario.