El boxeo amateur, especialmente en su modalidad sin contacto, se ha convertido en una disciplina en auge entre las mujeres españolas. Lo que hace dos décadas era una práctica casi exclusivamente masculina hoy reúne a un número creciente de deportistas que ven en los guantes y el saco una vía para mejorar su condición física, liberar estrés y ganar confianza. Datos de la Federación Española de Boxeo confirman un incremento exponencial desde 2010: las licencias femeninas han pasado de una cifra marginal a cerca de 4.400 inscritas, mientras que a nivel profesional hay 41 boxeadoras en activo frente a 266 hombres. En las categorías infantiles, la paridad es ya casi total.
«El aumento es considerable: cada vez veo a más mujeres motivadas practicando boxeo», explica Yomer Medrano, entrenador en el club valenciano Barrio Bravo. «Hoy se percibe como un deporte más accesible que proporciona seguridad y empoderamiento, al margen del bienestar físico». Esta percepción se refleja en compañías como Brooklyn Fitboxing, que cuenta con unos 275 centros en España y combina técnicas de boxeo, kickboxing y muay thai sin contacto con ejercicios funcionales. Allí, las mujeres representan entre el 70 % y el 80 % del alumnado.
Alba Ayuso, estudiante de 22 años, es una de ellas. Durante un tiempo dudó antes de pedir una clase de prueba. «Pasaba por delante y me daba respeto dar el paso», recuerda. Un día se animó y desde entonces no ha dejado de boxear. «Buscaba un deporte que me ayudara a sentirme más segura y mejor conmigo misma, y encontré mucho más. Te hace sentir fuerte, tanto física como mentalmente. Te da mucha seguridad, te ayuda a liberar estrés y a ganar confianza. Además, cada vez hay más referentes y eso está rompiendo la idea de que el boxeo es solo para hombres», señala.
Mujeres de todas las edades se suman a esta tendencia. Noemí Filgueira García, técnica jurídica en la Administración Pública y a punto de cumplir 50 años, siempre había sido deportista, pero quería probar algo nuevo. «Ir al gimnasio se suele percibir como una obligación, pero entrenar boxeo lo vivo como un juego, y lo disfruto más». Destaca que los estereotipos desaparecen en cuanto uno se familiariza con la práctica: «La realidad está lejos de esa imagen violenta que vemos en las películas y que no se corresponde con lo que se vive en los entrenamientos». Filgueira reporta múltiples beneficios: se siente más fuerte, más ágil, ha fortalecido la zona abdominal, sus articulaciones responden mejor y su calidad del sueño ha mejorado. «Trabajas fuerza, cardio, coordinación y concentración», añade.
Medrano precisa que el boxeo, como ejercicio aeróbico, permite «quemar grasa y tonificar el cuerpo» y, como extra, «te dota de la capacidad para gestionar cualquier situación de estrés». Aunque la mayoría se queda en el boxeo sin contacto, algunas, como Alba y Noemí, deciden dar el paso al sparring, los combates de entrenamiento. Medrano señala que en el ámbito amateur «hay pocas chicas que den el paso porque siguen siendo más cautelosas que los hombres en ese aspecto».
Más allá del plano físico, el boxeo ofrece un importante alivio para la salud mental. «Lo que más he notado ha sido la gestión de la ansiedad. El boxeo me ayuda muchísimo a regularme, a desconectar y a liberar. Además, me ha dado más confianza y más disciplina en el día a día», explica Alba Ayuso. «Salgo del club con una sensación de calma increíble, como si hubiese soltado la tensión». Noemí Filgueira coincide: «He notado un aumento de la confianza que va mucho más allá de lo físico. Es difícil de explicar, pero sientes una energía y una seguridad distinta que luego se trasladan a otros aspectos del día a día». Un estudio publicado en The Lancet Psychiatry, que examinó hábitos de ejercicio y salud mental de 1,2 millones de personas, respalda los beneficios de la actividad física, y el boxeo en particular, para el bienestar psicológico.
La presencia de referentes femeninos ha sido clave en este crecimiento. Boxeadoras como Joana Pastrana —primera campeona de Europa del peso mínimo y varias veces campeona mundial de la IBF—, Jennifer Miranda, apodada «Tormenta», campeona interina del peso pluma de la WBA, o Sheila «Bulldog» Martínez, que pasó del fútbol al boxeo y se convirtió en la primera campeona de Europa de peso pluma, inspiran a nuevas generaciones. Según datos del Ministerio de Cultura y Deporte de 2025, el 1,4 % de las mujeres en España practica algún tipo de arte marcial, un incremento significativo respecto al 1 % de 2019. El boxeo, con su combinación de disciplina, liberación de estrés y empoderamiento, se consolida como una opción deportiva cada vez más femenina.