El Ayuntamiento de Barcelona ha exigido este jueves al Departamento de Territorio de la Generalitat que asuma «responsabilidades» por el incendio ocurrido en la estación de metro de Sants, que obligó a interrumpir el servicio en varias líneas y provocó escenas de pánico entre los viajeros. El fuego, originado durante unas obras de mantenimiento en la red de transporte subterráneo, se saldó sin heridos graves, pero ha reabierto el debate sobre la seguridad en las infraestructuras públicas de la ciudad.
La alcaldesa de Barcelona, en declaraciones recogidas por medios locales, calificó el suceso de «inaceptable» y advirtió de que no permitirá que se repitan episodios similares. «Los barceloneses merecen un transporte público seguro y fiable. Vamos a pedir un informe detallado de lo ocurrido y a depurar todas las responsabilidades», afirmó. El consistorio ha solicitado además una reunión urgente con los responsables de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) y de la Generalitat para esclarecer las causas del siniestro.
El incendio se desató en la mañana del miércoles en la zona de obras de la estación de Sants, uno de los nudos de comunicación más importantes de la capital catalana. Según fuentes de los bomberos, una llamarada provocada por una fuga de gas durante unos trabajos de soldadura desencadenó el fuego, que se extendió rápidamente por el falso techo de la estación. Los equipos de emergencia actuaron con celeridad y lograron controlar las llamas en menos de una hora, aunque el humo obligó a evacuar a cientos de personas y a cerrar los accesos a las líneas 3 y 5 del metro durante varias horas.
La incidencia generó un caos circulatorio en el centro de Barcelona, con largas colas de autobuses y tranvías desviados, así como retrasos en los trenes de cercanías. TMB habilitó un servicio alternativo de autobuses entre las estaciones afectadas, pero la falta de información en tiempo real provocó numerosas quejas entre los usuarios. «No sabíamos qué pasaba. Nos dijeron que saliéramos del metro y nos fuéramos a casa, pero nadie nos explicó cómo llegar», denunció una pasajera a un diario local.
La Generalitat, por su parte, ha anunciado la apertura de una investigación interna para determinar si las obras cumplían con todas las medidas de seguridad exigidas. El consejero de Territorio comparecerá previsiblemente la próxima semana en el Parlament para dar explicaciones. Mientras tanto, los técnicos de TMB trabajan en la reparación de los daños estructurales, que podrían mantener cerrada la estación de Sants durante varios días.
El incidente ha reavivado la polémica sobre el estado de las infraestructuras públicas en Barcelona, especialmente en el metro, que transporta a más de 400 millones de pasajeros al año. Vecinos y asociaciones de usuarios han criticado la falta de inversión en mantenimiento y la externalización de las obras a empresas privadas sin suficiente supervisión. «No es la primera vez que ocurre algo así. Necesitamos un plan de choque urgente para garantizar la seguridad», señaló un portavoz de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona.
El Ayuntamiento ha recordado que ya advirtió en varias ocasiones sobre el riesgo de las obras en el subsuelo de la ciudad y ha instado a la Generalitat a coordinar mejor los proyectos de mejora de la red. La oposición municipal también ha pedido explicaciones y ha anunciado que presentará una batería de preguntas en el próximo pleno. Mientras la investigación sigue su curso, los barceloneses esperan respuestas y, sobre todo, que no se repita un susto como el de Sants.