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Target retira un disfraz infantil tras las comparaciones con el blackface

La cadena estadounidense retiró un disfraz de payaso de 25 dólares después de que usuarios en redes sociales vieran en su diseño ecos de caricaturas racistas. Target pidió disculpas y revisará cómo llegó el producto a su catálogo.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OÜ.

Target ha retirado de la venta un disfraz infantil de Halloween después de que las redes sociales lo convirtieran en el centro de una discusión sobre racismo, memoria visual y responsabilidad de las grandes marcas.

El producto se vendía como Kids’ Circus Glow Clown Halloween Costume Bodysuit, dentro de la línea estacional Hyde and EEK! Boutique. Costaba unos 25 dólares y combinaba ropa naranja y negra, guantes negros, una máscara de malla con una sonrisa exagerada y un pequeño sombrero. El conjunto estaba pensado para brillar bajo luz negra.

Las críticas aparecieron cuando usuarios compararon esa combinación visual con el blackface y con las caricaturas de los espectáculos de minstrelsy, una tradición escénica estadounidense del siglo XIX basada en estereotipos racistas sobre las personas negras. La polémica creció en redes y fue recogida por medios estadounidenses e internacionales.

Target respondió el 24 de agosto con una disculpa pública. La compañía calificó el disfraz de ofensivo, afirmó que nunca debió formar parte de su surtido y dijo sentir especialmente el daño causado a clientes, empleados y socios negros. También aseguró que la retirada es solo un primer paso y que está analizando cómo llegó el artículo al catálogo y qué debe cambiar para evitar que se repita.

La intensidad de la reacción se entiende mejor al mirar el origen de las imágenes que los usuarios creyeron reconocer. La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos explica que el blackface minstrelsy fue una forma de entretenimiento muy popular en el siglo XIX en la que intérpretes caricaturizaban a los afroamericanos mediante canciones, bailes, historias cómicas y gestos exagerados. Esos estereotipos no se quedaron en el teatro: se difundieron durante décadas por la cultura popular.

Por eso la conversación no giró únicamente en torno a si un disfraz de payaso era feo, extraño o de mal gusto. El conflicto estaba en el significado cultural de ciertos rasgos cuando aparecen juntos: el rostro oscurecido, la sonrisa sobredimensionada y una puesta en escena que, para muchos espectadores, remitía a una tradición histórica concreta.

La reacción de Target también resulta significativa porque la empresa no trató de presentar el caso como un simple malentendido. Admitió que el artículo era ofensivo y dirigió la atención hacia su propio proceso interno. En una compañía de esa escala, un producto estacional pasa por decisiones de diseño, compra, fotografía, catálogo y comercialización. La pregunta que queda abierta es en qué punto falló esa cadena.

La polémica llega además después de que Target anunciara en enero de 2025 cambios en su estrategia de diversidad. La empresa dio por concluidos sus objetivos trienales de diversidad, equidad e inclusión, cerró sus iniciativas REACH según lo previsto, dejó de participar en encuestas externas centradas en diversidad y cambió el nombre de su equipo Supplier Diversity por Supplier Engagement.

No hay pruebas de que esos cambios causaran directamente este episodio, y Target no ha establecido esa relación. Pero el antecedente influye en la conversación pública porque muchos consumidores interpretan las decisiones de una marca como un conjunto: políticas internas, productos, campañas y respuestas cuando algo sale mal.

El disfraz ya no está a la venta. La siguiente fase será menos viral y más importante: comprobar si la revisión anunciada por Target cambia realmente la forma en que la compañía detecta referencias culturales sensibles antes de que un producto llegue a millones de personas.

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