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La factura del gas podría subir hasta un 54% en octubre: claves para contener el gasto en casa

El precio del gas podría incrementarse hasta un 54% a partir del 1 de octubre, según las previsiones. Ajustar la calefacción, mejorar el aislamiento y reducir el consumo de agua caliente son algunas medidas para limitar el impacto en el bolsillo.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OÜ.

La llegada del otoño traerá consigo un encarecimiento notable de la factura del gas. A partir del 1 de octubre, los hogares podrían enfrentarse a un incremento de hasta el 54% en el recibo, una subida que coincide con el descenso de las temperaturas y el consiguiente aumento del consumo. Ante este escenario, adoptar medidas sencillas en el día a día puede marcar una diferencia significativa a final de mes.

El experto energético Javier Dasí, consultado por Antena 3 Noticias, señala que pequeñas variaciones en los hábitos domésticos tienen un impacto directo en el gasto. «Por cada grado que reducimos nuestra calefacción supone un 7% de ahorro», explica. Dasí recomienda evitar ir en manga corta por casa y optar por abrigarse más para mantener el confort con una temperatura inferior. Ajustar el termostato un par de grados menos es una de las primeras medidas que conviene aplicar antes de que llegue el frío.

La gestión de las persianas también contribuye a regular la temperatura interior. Subirlas durante el día permite que los rayos del sol calienten la vivienda de forma natural; bajarlas al caer la noche evita las fugas de calor. Todo ello, según el experto, con las ventanas cerradas. A esta práctica se suma la revisión del aislamiento de puertas y ventanales, comprobando marcos, cierres y sellando con silicona aislante las grietas o huecos que puedan existir. Un aislamiento adecuado ayuda a conservar el calor en invierno y reduce la necesidad de recurrir a la calefacción.

Otra medida eficaz consiste en cerrar las habitaciones que no se utilizan. Mantener las puertas cerradas en las estancias vacías evita que el calor se disperse innecesariamente y permite que la calefacción se concentre en las zonas donde realmente se pasa más tiempo. De este modo, el sistema trabaja durante menos tiempo para alcanzar la temperatura deseada en las áreas habitadas, lo que se traduce en un menor consumo de gas.

El uso del agua caliente también influye en la factura. Llenar la bañera requiere calentar una cantidad de agua muy superior a la necesaria para una ducha. Optar por una ducha breve reduce tanto el volumen de agua como la energía precisa para calentarla. Cuanto menor sea el tiempo bajo el agua, menor será el gasto asociado.

El impacto económico de la subida puede ser considerable. Según datos de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), para un hogar con calefacción de gas y un consumo anual de 9.000 kWh, la factura podría pasar de unos 600 euros a alrededor de 910 euros al año. Esta previsión refuerza la importancia de anticiparse y aplicar ajustes en el consumo antes de que el frío se instale por completo.

En conjunto, se trata de gestos básicos que, sumados, permiten aliviar el peso de la factura y evitar un sobresalto económico a partir de octubre. Revisar la tarifa contratada, controlar la calefacción, mejorar el aislamiento y mantener la caldera en buen estado son algunas de las claves para contener el gasto en un contexto de precios al alza.

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