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Barcelona multará con hasta 600 euros beber en grupo en la playa y la calle

La nueva ordenanza de convivencia de Barcelona, estrenada este año, sanciona el consumo de alcohol en espacios públicos cuando se realiza en grupos de tres o más personas o perturbe la tranquilidad. Las multas oscilan entre 100 y 600 euros, y pueden llegar a 1.500 si hay menores presentes.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OÜ.

El final del verano devuelve a Barcelona el ritmo de las cenas, las copas y los encuentros con amigos, una rutina que en septiembre se intensifica con las fiestas universitarias y la Mercè. Sin embargo, la tradicional cerveza en la arena entre amigos puede salir cara esta temporada: el Ayuntamiento ha estrenado una reforma de la ordenanza de convivencia que endurece las reglas sobre el consumo de alcohol en el espacio público y que también se aplica en las playas de la ciudad.

La nueva redacción del artículo 46 de la norma establece que no está permitido beber fuera de los lugares autorizados cuando ese consumo «perturbe gravemente la tranquilidad ciudadana». La ordenanza ya concreta qué se entiende por esa perturbación: alterar el descanso de los vecinos, beber en zonas sometidas a medidas especiales contra el ruido nocturno o causar molestias graves a otras personas. Entre las novedades, el texto incorpora un supuesto especialmente relevante para las reuniones informales: el consumo en grupos de tres o más personas se sitúa entre las nuevas circunstancias contempladas, al igual que hacerlo en lugares donde exista un riesgo real de consumo masivo o de aglomeraciones.

Esto no significa que beber una cerveza individualmente en cualquier espacio público comporte automáticamente una multa. La ordenanza exceptúa expresamente las terrazas, los veladores y otros espacios reservados para beber, además de los actos que dispongan de la correspondiente autorización. La diferencia es clave: una cerveza comprada y consumida dentro de un recinto autorizado no tiene el mismo tratamiento que una reunión entre amigos que decide beber en la arena o en otro espacio público.

El detalle importante está también en el bolsillo. El artículo 47 considera las conductas anteriores una infracción leve sancionada con entre 100 y 600 euros. Si el consumo se produce en lugares caracterizados por la presencia de menores o de una manera que pueda incitarlos a beber, la infracción pasa a ser grave y la horquilla asciende a entre 750 y 1.500 euros.

La cuestión cobra especial interés cuando Barcelona se aproxima a la temporada de reencuentros y fiestas de septiembre, que convierten cada año numerosos espacios de la ciudad en lugares forzosamente sociales. En el caso de los conciertos y eventos lúdicos y culturales, la propia ordenanza establece que los organizadores deben velar para que no se produzcan las conductas prohibidas relacionadas con el consumo de alcohol. Así, el Ayuntamiento refuerza el control sobre las celebraciones que tradicionalmente llenan las calles y las playas de la ciudad durante las próximas semanas.