Wireva

Arranca una huelga indefinida en la educación madrileña contra las políticas de Ayuso

Universidades, colegios y centros de educación infantil de la Comunidad de Madrid inician un paro indefinido histórico por la infrafinanciación del sistema educativo, la precariedad y la falta de recursos, en un desafío directo al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OÜ.

La educación pública de la Comunidad de Madrid afronta desde este miércoles una huelga indefinida y sin precedentes. La convocan prácticamente todas las organizaciones del sector, desde CGT hasta CSIF, que se sumó en la víspera, e incluye a todas las etapas educativas, desde Infantil hasta la Universidad. El paro, de carácter indefinido, responde a una lista extensa de reivindicaciones que van desde las ratios y las horas lectivas hasta los salarios, la falta de recursos, la precariedad, la infrafinanciación y la privatización.

La protesta llega después de meses de movilizaciones parciales y de tensiones con el Gobierno autonómico de Isabel Díaz Ayuso, que había anticipado un «otoño caliente» y atribuía las protestas a una suerte de complot de sindicatos y del Ejecutivo central. Sin embargo, los convocantes sostienen que el paro es la culminación de un descontento acumulado durante la primavera y el verano, cuando ya se sucedieron paros y manifestaciones en todas las etapas, con las plataformas en defensa de la universidad pública liderando las críticas.

Las educadoras infantiles fueron las primeras en abrir fuego a finales de marzo, con una huelga indefinida que calificaron de insostenible. «No se puede vivir con el salario mínimo», denunciaban tras tres años de protestas parciales. Exigían ratios más bajas y una mejora salarial para equipararse a otras figuras educativas. Aunque lograron un primer avance con la implementación de la pareja educativa en las escuelas infantiles, sus demandas salariales y de ratio siguen sin atenderse, por lo que el paro continúa. La consejera de Educación, Mercedes Zarzalejo, calificó la situación de «incomprensible» y llegó a sugerir que las protestas buscaban «desviar la atención de otras cosas muy graves».

Los convocantes replican que «muy grave» es que la Comunidad de Madrid sea casi la única región que no ha revertido del todo los recortes del exministro José Ignacio Wert en 2012, que siendo la región más rica de España en PIB per cápita sea la que menos invierte por alumno, que sea la región de Europa que más segrega a su alumnado o que la Universidad Complutense, la más grande del país, tenga que pedir un crédito al propio Gobierno regional para afrontar subidas salariales. También denuncian que el profesorado madrileño es de los que menos cobra en España debido al bajo complemento autonómico, en un contexto de vivienda disparada.

La tensión aumentó con la llegada del calor y las protestas por la falta de climatización en las aulas. En junio, las educadoras y las familias se manifestaron frente a la Asamblea de Madrid para exigir centros preparados para las altas temperaturas. La consejera Zarzalejo aseguró que se habían invertido casi 18 millones de euros en climatización, pero añadió que «cuando hace calor, hace calor». La frase causó un gran revuelo y su compañero de gobierno, el consejero de Cultura Mariano de Paco, salió a defenderla citando al poeta murciano Vicente Medina para afirmar que «el calor, a lo mejor, es fuente también de inspiración». La oposición respondió con dureza: «El calor en las aulas no es fuente de inspiración, es fuente de dolores de cabeza, de deshidratación y de desmayos», dijo la portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot.

El inicio del curso académico ha estado marcado por el plantón de Ayuso a los rectores y por la negativa del Gobierno regional a atender las demandas del sector. La huelga indefinida presiona ahora al Ejecutivo de Ayuso, que enfrenta un desafío sin precedentes en un curso que amenaza con convertirse en un polvorín social.