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Virgilio Villoresi y su Torre de Babel zootrópica: el arte de la maravilla precinematográfica

El artista y cineasta italiano Virgilio Villoresi presenta su nueva obra, una Torre de Babel zootrópica que reivindica el poder del asombro y la magia del pre-cine en la era digital.

El artista y cineasta italiano Virgilio Villoresi vuelve a la escena cultural con una obra que desafía los límites entre el cine, la instalación y el juguete óptico. Su nueva creación, una Torre de Babel zootrópica, se presenta como un artefacto visual que recupera la esencia del pre-cine para explorar el poder de la maravilla en un mundo saturado de imágenes digitales.

La pieza, que toma la forma de una torre compuesta por múltiples niveles giratorios, rinde homenaje a los dispositivos ópticos que precedieron al cinematógrafo. El zootropo, inventado en el siglo XIX, permitía crear la ilusión de movimiento mediante una secuencia de imágenes dispuestas en un tambor giratorio. Villoresi retoma este principio y lo eleva a una escala monumental, transformando un objeto de feria en una reflexión sobre la comunicación, la diversidad y el caos contemporáneo.

El título de la obra remite directamente al mito bíblico de la Torre de Babel, símbolo de la ambición humana y de la fragmentación de las lenguas. En la versión de Villoresi, esa multiplicidad de idiomas se traduce en una multiplicidad de imágenes que giran sin cesar, creando una fantasmagoría visual que desconcierta y fascina a partes iguales. La torre se convierte así en una metáfora de nuestro tiempo, donde la sobreabundancia de estímulos visuales compite por captar una atención cada vez más dispersa.

Villoresi no es ajeno a este territorio. A lo largo de su carrera, ha explorado las posibilidades expresivas de los mecanismos precinematográficos, combinándolos con técnicas contemporáneas como el vídeo, la animación y la instalación. Su trabajo se caracteriza por una búsqueda constante de la sorpresa, ese instante en que el espectador, como el niño que descubre un juguete óptico, recupera la capacidad de asombrarse.

En una entrevista reciente, el artista subrayó que el pre-cine no es una simple curiosidad arqueológica, sino una fuente inagotable de ideas sobre la percepción y la narración. Para Villoresi, los artilugios del siglo XIX —el fenaquistiscopio, el praxinoscopio, el zootropo— encierran una lección sobre la relación entre la tecnología y la imaginación que sigue siendo válida hoy. La Torre de Babel zootrópica se inscribe en esa línea de investigación, pero añade una dimensión lúdica y participativa: el público puede acceder a distintos niveles de la torre y observar cómo las imágenes cobran vida al girar.

La obra también dialoga con la tradición de la fantasmagoría, ese espectáculo de linterna mágica que en el siglo XVIII y XIX proyectaba imágenes espectrales sobre humo o telas. Villoresi recupera ese espíritu de asombro colectivo, pero lo adapta a un contexto expositivo contemporáneo, donde la interacción y la experiencia inmersiva son parte fundamental de la propuesta.

La Torre de Babel zootrópica no es solo un objeto para mirar, sino un dispositivo para pensar. Invita a reflexionar sobre la torre como símbolo de la arrogancia humana, pero también como imagen de la diversidad cultural. En un momento en que los discursos sobre la identidad y la diferencia ocupan el debate público, la obra de Villoresi propone una lectura poética: la confusión de lenguas no como castigo, sino como celebración de la pluralidad.

El artista italiano, reconocido por sus cortometrajes y sus colaboraciones con marcas y museos, insiste en que la maravilla es una forma de conocimiento. Su torre zootrópica es una invitación a detenerse, a mirar con atención y a dejarse llevar por el movimiento hipnótico de las imágenes. En una época en que el consumo visual es rápido y desechable, su propuesta recupera la lentitud y el placer de la observación.

La obra se presentará en un espacio expositivo aún por confirmar, pero ya ha despertado el interés de críticos y comisarios. Villoresi planea acompañarla de talleres y encuentros en los que explicará los principios ópticos que la sustentan y su relación con la historia del cine. Con esta pieza, el artista reafirma su compromiso con un arte que no renuncia a la belleza ni a la inteligencia, y que encuentra en los juguetes del pasado las claves para entender el presente.