La proporción de hombres estadounidenses que afirman no tener ningún amigo íntimo se ha multiplicado por cinco en las últimas tres décadas, según una encuesta difundida en Estados Unidos. El dato, que ha pasado del 3% al 15%, evidencia un cambio social profundo y plantea interrogantes sobre las causas y las consecuencias de un fenómeno que afecta de manera desproporcionada a la población masculina.
El estudio, citado por medios internacionales, apunta a una combinación de factores sociales. Entre ellos, la pérdida de espacios de socialización tradicionales, como clubes deportivos, asociaciones vecinales o comunidades religiosas, que durante décadas funcionaron como puntos de encuentro para los hombres. A esto se suma la transformación del mercado laboral, con empleos más precarios y horarios extensos que dificultan la creación de vínculos estables fuera del ámbito familiar.
Los expertos señalan que la socialización masculina ha estado históricamente marcada por la competencia y la evitación de la vulnerabilidad emocional. Muchos hombres no están acostumbrados a compartir sus sentimientos ni a buscar apoyo en momentos de dificultad, lo que agrava el aislamiento cuando las circunstancias cambian, como una separación, la pérdida de un empleo o la jubilación. La soledad, además, se asocia con un mayor riesgo de problemas de salud mental, enfermedades cardiovasculares y un deterioro general de la calidad de vida.
La tendencia no es exclusiva de Estados Unidos. En otros países occidentales, incluida España, los indicadores de soledad no deseada han aumentado en los últimos años, especialmente entre los varones de mediana edad y mayores. Las autoridades sanitarias y los servicios sociales han comenzado a prestar atención a este problema, que durante mucho tiempo se consideró un asunto privado y no una cuestión de salud pública.
Para invertir esta tendencia, los especialistas proponen medidas como fomentar espacios de encuentro comunitario, promover programas de mentoría y voluntariado, y normalizar la expresión emocional entre los hombres desde la infancia. También subrayan la importancia de que los medios de comunicación y las instituciones visibilicen la soledad masculina sin estigmas, para que quienes la padecen puedan buscar ayuda sin sentirse juzgados.
El dato del 15% de hombres sin amigos íntimos contrasta con la percepción social de que la soledad es un fenómeno principalmente femenino o asociado a la vejez. La encuesta estadounidense sugiere que se trata de un problema transversal que afecta a todas las edades y que requiere respuestas estructurales, no solo individuales. La evolución de esta tendencia en los próximos años dependerá, en buena medida, de la capacidad de la sociedad para reconstruir los lazos comunitarios y adaptarlos a las nuevas formas de vida.