El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha confirmado una indemnización de 40.500 euros para una trabajadora del sector de la estética que sufrió una lesión en la espalda al manipular una máquina de depilación láser de 35 kilos. La sentencia, que ya es firme, establece que la empresa incumplió su obligación de evaluar los riesgos laborales y adoptar las medidas preventivas necesarias para evitar el accidente.
La trabajadora se dedicaba a realizar tratamientos de depilación láser en distintos centros, lo que implicaba desplazarse constantemente de un lugar a otro utilizando una furgoneta de la empresa. Durante su jornada laboral, debía cargar y descargar el equipo en cada visita, una tarea que repetía varias veces al día. La máquina pesaba aproximadamente 35 kilos, un peso considerable que, según la Inspección de Trabajo, no había sido evaluado correctamente por la empresa.
Los problemas de espalda de la trabajadora comenzaron en 2017, aunque en ese momento no llegaron a causar baja laboral. Sin embargo, en 2019, al realizar uno de esos esfuerzos de carga, sufrió una lesión más grave que la obligó a solicitar la baja. Inicialmente, la baja fue tramitada como enfermedad común, pero con el tiempo la situación fue revisada y se determinó que se trataba de un accidente laboral.
La clave del caso radica en la falta de prevención por parte de la empresa. La Inspección de Trabajo analizó el caso y constató que no existía una evaluación específica sobre la manipulación de cargas, a pesar de que era una tarea habitual y repetitiva. Tampoco se habían adoptado medidas para reducir el riesgo, como la formación adecuada o la adaptación del puesto de trabajo. Los tribunales consideraron que esta omisión constituía una negligencia por parte de la empresa.
La trabajadora reclamó inicialmente una indemnización superior a los 150.000 euros, pero el juzgado consideró que la empresa no era la única responsable. La sentencia estableció que la trabajadora tenía problemas previos de espalda que también influyeron en el resultado de la lesión. Según la resolución judicial, el accidente laboral explicaba aproximadamente el 40% de las lesiones, y esa proporción se trasladó directamente a la indemnización final.
El caso llegó hasta el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, donde la trabajadora intentó aumentar la cantidad hasta los 90.000 euros. Sin embargo, el tribunal mantuvo la cifra en 40.500 euros, más los intereses correspondientes. La sentencia es firme y no cabe recurso.
Este caso pone de relieve la importancia de la prevención de riesgos laborales en España. Según datos recogidos por La Razón, en los primeros meses de 2026 se registraron casi 194.000 accidentes con baja en el país, una cifra que va en aumento. La mayoría de estos accidentes ocurrieron durante la jornada laboral, aunque también hay miles relacionados con los desplazamientos. Detrás de estos números hay situaciones muy distintas, pero en muchas se repite un patrón: fallos en la prevención.
La sentencia envía un mensaje claro a las empresas: no cumplir con las obligaciones en materia de prevención de riesgos laborales puede tener consecuencias económicas significativas. No se trata solo de cumplir con la normativa sobre el papel, sino de aplicarla en el día a día. La evaluación de riesgos debe ser específica y adaptada a cada puesto de trabajo, y las medidas preventivas deben ser efectivas.
Para los trabajadores, esta resolución judicial supone un precedente importante. No todos los accidentes laborales acaban en indemnización, pero cuando se demuestra que la empresa ha incumplido sus obligaciones, el trabajador puede reclamar. Las cantidades, como se ve en este caso, no son menores. La clave está en demostrar que el accidente fue consecuencia de una falta de prevención y no de un hecho fortuito.
El caso también refleja una realidad que afecta a muchos sectores: la normalización de ciertos esfuerzos o condiciones sin plantearse si son realmente seguros. Tareas repetitivas como la manipulación de cargas pesadas, los movimientos forzados o la exposición a riesgos ergonómicos son habituales en numerosos trabajos, pero a menudo no se evalúan correctamente. Cuando estas condiciones provocan una lesión, la responsabilidad recae sobre la empresa si no ha adoptado las medidas necesarias.
La prevención de riesgos laborales sigue siendo una asignatura pendiente en muchas empresas españolas. Los datos de accidentes laborales demuestran que, a pesar de los avances normativos, los fallos en la prevención persisten. Este caso es un ejemplo de cómo la justicia puede intervenir para determinar responsabilidades y compensar a los trabajadores que sufren las consecuencias de esas carencias.