El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha atribuido a «la desigualdad, la desesperación y la desinformación» la situación que atraviesa Ceuta, que describió ante la Asamblea General de Naciones Unidas como «una de las mayores crisis de migración irregular de los últimos años». En su intervención, Sánchez urgió a no «ceder al miedo, convertir al migrante en enemigo y vulnerar la legalidad».
El jefe del Ejecutivo reconoció que el momento que vive la ciudad autónoma es «difícil» y advirtió de que «la tentación es elegir el atajo». Frente a esa vía, aseguró que «España no va a hacerlo, y tampoco Ceuta», y elogió a su ciudadanía por demostrar que «se puede afrontar una crisis sin renunciar a la decencia, manteniendo la legalidad y respetando los Derechos Humanos». Sánchez confió en que de esta situación se saldrá «más fuertes precisamente por eso, porque España no elige el camino más fácil, sino el más justo».
En su discurso, el presidente español denunció que «las fuerzas reaccionarias que quieren destruir el orden multilateral no paran de atacarnos por ello», aunque subrayó que «se equivocan». «Los españoles no vamos a dar un paso atrás. No vamos a dejar de creer que la humanidad puede seguir progresando y que, entre todos, podemos construir un mundo mejor», afirmó.
Sánchez aprovechó su intervención ante la ONU para defender el papel internacional de España en los últimos ocho años, periodo en el que, dijo, «se ha opuesto a todas las guerras de agresión allí donde se han desencadenado, ya sea en Ucrania, en Líbano o en Irán». También remarcó que se ha «negado a aumentar» el gasto militar hasta el 5% que, según señaló, exige la OTAN.
El dirigente socialista enumeró varias medidas de política exterior de su Gobierno: «Hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos para evitar agresiones contrarias a la Carta de Naciones Unidas: sancionando a los agresores rusos, imponiendo un embargo de armas a Israel, impidiendo que se use nuestro territorio para desplegar una agresión contraria a la legalidad internacional y condenando sin matices el genocidio que Netanyahu sigue perpetrando en Gaza».
Asimismo, destacó que «España ha duplicado su inversión en cooperación y ha aumentado su contribución al sistema multilateral un 60%», en contraste con «la motosierra que ha recortado casi un tercio de la ayuda mundial al desarrollo en apenas dos años».
Sánchez se expresó así en un discurso en el que dijo salir a «reivindicar los principios y ambiciones que inspiraron la creación» de la ONU y que hoy, lamentó, «varios gobiernos aquí presentes desprecian y pretenden desmantelar». Defendió «la paz, la sostenibilidad y la igualdad de oportunidades» como ejes de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), y denunció que «estas ideas no solo están cuestionadas», sino también «atacadas por actores políticos y gobiernos que quieren devolvernos a un pasado oscuro».
El presidente describió el «modus operandi» de esos actores: cuestionar las reglas, incumplirlas, recortar «contribuciones a organismos multilaterales» como la ONU, señalar a sus responsables y bloquear «su capacidad de acción, para luego describirlos como entidades inútiles de las que podemos prescindir». No citó a ningún país, aunque los paralelismos con los recortes de financiación de Estados Unidos a la ONU o las acusaciones y medidas de Israel contra la UNRWA eran evidentes.
La actitud de las «entidades y gobiernos reaccionarios» que describió se asienta, afirmó, «sobre tres pilares equivocados»: «el egoísmo», «la ignorancia» y, «el peor de todos, la crueldad», que «ya ni se inmuta al ver las costillas de un niño hambriento o un hospital reducido a escombros».
Aunque dijo haber visto en los últimos años a dirigentes de ese perfil «lanzar guerras ilegales y masacrar a civiles inocentes», así como «tratar a millones de seres humanos como si fueran ganado y retirar su ayuda a quienes más sufren», Sánchez celebró haber contemplado también «a miles de activistas y servidores públicos enfrentarse a los poderes reaccionarios» y a «muchos gobiernos hacer lo correcto: apostando por la cooperación, la justicia social y la sostenibilidad medioambiental».
El jefe de la Moncloa, en su defensa de la ONU, admitió haber observado «contradicciones y carencias» en su funcionamiento en ocasiones. No obstante, quiso «denunciar que la mayoría de las voces que hoy se obcecan en criticarlo no están describiendo su fracaso: están tratando de provocar» su desmantelamiento.