Un mensaje de audio difundido a través de WhatsApp encendió la mecha de la concentración que el domingo acabó con el coche de la diputada de la Asamblea de Ceuta Julia Ferreras apedreado a la entrada del puerto de la ciudad autónoma. El audio, al que ha tenido acceso este medio, fue compartido en el grupo de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Ceuta y advertía de la supuesta peligrosidad del colectivo navarro Negu Gorriak, al que acusaba de apoyar a ETA y de atacar a niños, militares y ancianos.
«Figúrate si son peligrosos que son los que apoyan a la banda terrorista de ETA. Son los que van persiguiendo a niños de 12 años y les dan palizas por llevar la bandera de España, a militares, a ancianos. Es gente muy peligrosa. Son skins de izquierdas y no se van a cortar ni un pelo a la hora de atacar a la policía y de atacar a los caballas», señala el audio, que llegó primero por mensaje privado de Instagram y después se reenvió por distintos chats. El mismo mensaje animaba a organizarse «igual que hicisteis con Nucleo Nacional, para echarlos».
Dos horas después de ese mensaje, decenas de vecinos se concentraban a la entrada del puerto de Ceuta con banderas de España y alguna carlista para recibir al colectivo navarro Negu Gorriak, que viajaba a la ciudad para llevar ayuda humanitaria y denunciar violaciones de derechos humanos a migrantes por parte de las fuerzas de seguridad. Aunque esperaban a los activistas navarros, acabaron agrediendo a personas que nada tenían que ver con la organización. El vehículo de la diputada Julia Ferreras fue destrozado a pedradas por decenas de vecinos que creyeron que en su interior viajaban miembros «de una ONG». En el coche también estaban el activista Rafael Borrego y la abogada de derechos humanos Sofía Cánovas.
El mensaje se difundió junto a una convocatoria de protesta frente a la entrada del puerto. El cartel, que no detallaba el colectivo promotor, llamaba a la movilización vecinal en la salida de vehículos y recogía el lema «No queremos que los grupos radicales proetarras entren a Ceuta». Incluía una fotografía de varias personas del colectivo y la imagen de un vehículo SEAT gris con la matrícula visible. El coche del cartel era del mismo color, pero de distinta marca, que el vehículo de la diputada que acabó atacado horas después.
El audio procede de la cuenta de Instagram «La voz de Pamplona», que según su propia descripción corresponde a la delegación navarra del Movimiento Cívico del Pueblo, un grupo de ideología ultraderechista. Esa delegación estuvo detrás de la manifestación «en apoyo a Ceuta» celebrada el pasado 2 de septiembre en Pamplona, que terminó con varias personas identificadas por acosar a periodistas. En aquella protesta, la cabecera desplegó una pancarta con el lema «Remigración ordenada, convivencia garantizada» y sus portadores vestían camisetas negras con una cruz de borgoña.
La Federación de Asociaciones de Vecinos de Ceuta, entidad que aglutina a la mayoría de las asociaciones vecinales de la ciudad autónoma, recibe anualmente subvenciones públicas del Gobierno ceutí. Según publicaron varios medios locales, en 2026 el Ejecutivo de Juan Vivas aprobó dos convenios de colaboración por un valor cercano a los 200.000 euros. El primero asignaba 97.000 euros a la Federación de Asociaciones y el segundo repartía unos 96.000 euros entre las entidades vecinales que la componen.
Negu Gorriak (crudos inviernos en euskera) es un colectivo surgido en Pamplona para denunciar la situación de sinhogarismo que enfrentan muchas personas de origen migrante, especialmente magrebí, en la capital navarra. Pese a compartir nombre, nada tiene que ver con el grupo vasco de rock de los hermanos Muguruza. El colectivo inició su actividad a comienzos de este año acogiendo, en colaboración con la librería Katakrak, a una veintena de migrantes que pasaban el invierno en la calle, con críticas al Ayuntamiento de Pamplona, gobernado por EH Bildu, por no ofrecerles un recurso habitacional.