Un audio difundido a través de mensajes privados de Instagram y grupos de WhatsApp encendió la mecha de una protesta que terminó con la agresión al vehículo de la diputada de la Asamblea de Ceuta Julia Ferreras. El mensaje, al que ha tenido acceso este medio, acusaba falsamente al colectivo navarro Negu Gorriak de apoyar a la banda terrorista ETA y llamaba a organizarse para impedir su entrada en la ciudad autónoma.
«Figúrate si son peligrosos que son los que apoyan a la banda terrorista de ETA. Son los que van persiguiendo a niños de 12 años y les dan palizas por llevar la bandera de España, a militares, a ancianos. Es gente muy peligrosa», señala el audio, que fue compartido primero por mensaje privado de Instagram y después reenviado por distintos chats, entre ellos el de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Ceuta. El mensaje añadía: «Lo mejor que se puede hacer es que os organicéis igual que hicisteis con Nucleo Nacional, para echarlos. Porque son incluso más peligrosos que Nucleo Nacional».
El audio procede de la cuenta de Instagram «La voz de Pamplona», que según su propia descripción corresponde a la delegación navarra del Movimiento Cívico del Pueblo, un grupo de ideología ultraderechista. Esta misma delegación estuvo detrás de la convocatoria de la manifestación «en apoyo a Ceuta» celebrada el pasado 2 de septiembre en Pamplona, que terminó con varias personas identificadas por acosar a periodistas. En aquella ocasión, la cabecera de la protesta desplegó una pancarta con el lema «Remigración ordenada, convivencia garantizada» y sus portadores vestían camisetas negras con una cruz de borgoña estampada en el pecho.
Junto al audio, se difundió una convocatoria de protesta frente a la entrada del puerto de Ceuta. El cartel, que no detallaba el colectivo promotor, llamaba a la movilización vecinal en la salida de vehículos del puerto y advertía: «No queremos que los grupos radicales proetarras entren a Ceuta». La imagen incluía una fotografía de varias personas del colectivo y la imagen de un vehículo SEAT gris con la matrícula visible. El coche que aparecía en el cartel era del mismo color, pero de distinta marca, que el vehículo que acabó siendo atacado horas después, propiedad de la diputada de la Asamblea de Ceuta.
Sobre las 16:38 del domingo, el mensaje terminó de encender la chispa en el grupo de WhatsApp de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Ceuta. Dos horas después, decenas de vecinos, cargados con banderas de España y alguna carlista, se concentraban a la entrada del puerto para «recibir» al colectivo navarro Negu Gorriak, que viajaba a la ciudad con el objetivo de llevar ayuda humanitaria y denunciar las violaciones de derechos humanos a los migrantes por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, según fuentes próximas a los activistas.
Aunque les esperaban a ellos, acabaron siendo agredidas otras personas que nada tenían que ver con la organización navarra. El vehículo de la diputada Julia Ferreras fue destrozado a pedradas por decenas de vecinos que pensaron que quienes iban en su interior eran miembros «de una ONG». Además del cargo público, en el coche viajaban el activista Rafael Borrego y la abogada de derechos humanos Sofía Cánovas. «Éramos el enemigo, el objetivo a abatir», relataron posteriormente los afectados.
La Federación de Asociaciones de Vecinos de Ceuta, entidad que aglutina a la mayoría de las asociaciones vecinales de la ciudad autónoma, recibe anualmente subvenciones públicas del Gobierno de Ceuta. Según publicaron varios medios locales, en 2026 el Ejecutivo de Juan Vivas aprobó dos convenios de colaboración por un valor cercano a los 200.000 euros. El primero asignaba 97.000 euros a la Federación de Asociaciones; el segundo repartía unos 96.000 euros entre las entidades vecinales que la componen.
Negu Gorriak (crudos inviernos en euskera)/derecho a techo es un colectivo surgido en Pamplona para denunciar la situación de sinhogarismo que enfrentan muchas personas de origen migrante, especialmente magrebí, en la capital navarra. Pese a compartir nombre, nada tiene que ver con el grupo vasco de rock formado por los hermanos Muguruza. El colectivo inició su actividad a comienzos de este año acogiendo, en colaboración con la librería Katakrak, que les cedió el espacio, a una veintena de migrantes que pasaban el invierno en la calle. Lo hicieron con críticas al Ayuntamiento de Pamplona, gobernado por EH Bildu, por no ser capaz de darles un recurso habitacional. La semana pasada anunciaron que varios integrantes del colectivo se trasladarían a Ceuta para denunciar la situación de los migrantes en la ciudad autónoma.