Wireva

Lula logra su cuarto mandato en Brasil tras remontar frente a Flávio Bolsonaro

El presidente progresista Luiz Inácio Lula da Silva se impone con el 51,78% de los votos en el balotaje, mientras su rival anuncia que impugnará los comicios por incidencias en el cierre de los colegios electorales.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OÜ.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha sido reelegido para un cuarto mandato al imponerse en el balotaje al ultraderechista Flávio Bolsonaro con el 51,78% de los votos, unos 4,4 millones más que su adversario. Lula había perdido la primera vuelta el pasado 4 de octubre, y nunca antes en la historia de la democracia brasileña un candidato había ganado las elecciones tras quedar segundo en esa fase.

En su discurso de victoria, Lula, con la voz quebrada tras semanas de campaña, reivindicó la movilización ciudadana y la defensa de la democracia. Presentó el resultado como una victoria que va más allá de su candidatura y que, a su juicio, refleja el rechazo de una parte del electorado a las amenazas contra las instituciones. Además, reconoció que su responsabilidad abarca a todo el país, incluidos quienes no le votaron: «Ahora debo gobernar para 215 millones de brasileños».

La abstención fue un factor relevante. De los 158,7 millones de votantes convocados, unos 30,5 millones no acudieron a las urnas, dos puntos menos que en la primera vuelta. Es decir, alrededor de tres millones de personas que no votaron en la primera ronda sí lo hicieron en la segunda, algo que el propio Lula había señalado como objetivo durante la campaña.

Lula también puso el foco en las grandes plataformas digitales. Denunció una supuesta injerencia procedente del exterior y defendió la necesidad de establecer nuevas reglas para las empresas tecnológicas, a las que acusó de obtener grandes beneficios sin contribuir fiscalmente al país y de intentar condicionar el resultado electoral. «No puede ser que no tengamos la conciencia de que el crimen en el mundo digital debe ser tratado como un crimen de la vida real», sostuvo.

El presidente electo deberá negociar con un Congreso de mayoría conservadora, aunque rechazó que esa composición le vaya a impedir sacar adelante sus propuestas. En su intervención criticó a su rival, al que acusó de mentir reiteradamente: «Jamás pensé que iba a encontrarme con un representante de los paramilitares de este país». También destacó la movilización de sus seguidores en la avenida Paulista de São Paulo, que describió como una demostración de que Brasil «no acepta ser el patio trasero de nadie».

Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado, cuestionó el proceso. Atribuyó la decisión de prolongar dos horas el horario de votación, tras problemas de transporte público y dificultades meteorológicas en varias regiones, a una operación entre jueces «amigos de Lula» y el presidente. «Es imposible reconocer los resultados de las elecciones en el contexto en el que sucedieron. Vamos a pedir la anulación», anunció en una breve comparecencia.

La jornada electoral estuvo marcada por las incidencias logísticas. En Salvador, capital del estado de Bahía, varios ciudadanos alertaron de que los autobuses circulaban con menos frecuencia de la prevista, y el Tribunal Regional Electoral exigió recuperar el servicio habitual, con toda la flota en funcionamiento y transporte gratuito. El organismo ordenó además detener al secretario municipal de Movilidad, Pablo Souza, a raíz de una denuncia del Partido de los Trabajadores (PT), que pidió también el arresto del alcalde, Bruno Reis, aliado de Flávio Bolsonaro. Después, el PT denunció en São Paulo que solo estaba operativo el 60% de la flota de autobuses, pese a una decisión judicial que obligaba a garantizar el servicio completo.

La acumulación de incidencias obligó a ampliar el horario de las urnas a petición no solo del PT, sino también del Partido Liberal de Bolsonaro, que alegó que las lluvias habían dificultado el acceso a los colegios electorales. La falta de transporte podía perjudicar especialmente a Lula, que había convertido la participación de los votantes ausentes en la primera vuelta en uno de los ejes de su estrategia.

Same event, other desks

Story file →