El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha sumado este miércoles sus reproches a las críticas por la gestión de la crisis migratoria en Ceuta. El barón socialista cuestionó la tardanza del Ejecutivo en asumir formalmente la coordinación entre administraciones, algo que se oficializó el martes con el decreto de un mando único ante la emergencia, con el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, al frente.
«Hemos tenido la desgracia, y eso duele especialmente, de que se haya producido el incidente al comienzo de las vacaciones. A lo mejor ese mando único hubiera estado mucho antes de haber sido a final de las vacaciones. Es triste llegar a esta conclusión», lamentó el dirigente castellano-manchego durante un acto oficial de inauguración de un centro polideportivo en Navalcán.
Page afirmó que lo sucedido a finales de julio en Ceuta supone «una vulneración de la integridad territorial de España», un discurso que le sitúa en un tono similar al mantenido por el PP desde el inicio de la crisis. Ante la excepcionalidad del asunto, y frente al criterio del Gobierno central, instó a que «se cumpla con la palabra dada» y se «devuelva a todos» los migrantes que «han entrado ilegalmente».
Con ello, Page hace mención a las posiciones iniciales de Interior o Exteriores, que se han ido matizando por parte de Migraciones, que aboga por una gestión de los expedientes de acuerdo con la ley, determinando si deben aceptarse los asilos o las acogidas de menores, o rechazarlos para dar pie a retornos. A juicio del presidente autonómico, hay que hacer comprender que no debe haber «esperanza» de llegar a la Península, porque de lo contrario se fomentarían «nuevas invasiones». Usó el dirigente socialista un término empleado por Génova y por otras fuerzas del espectro conservador, como Vox o Junts. «No hay vuelta de hoja», recalcó.
A las puertas de que ese debate se abra, con la intención del Gobierno de desplazar a 500 niñas migrantes a la Península y de que la gestión recaiga en las ONG privadas con la tutela de Ceuta, Page declaró que las comunidades como la suya ya acogen por encima de sus posibilidades. «Castilla-La Mancha acoge desde hace años más menores de los que le corresponden por nuestra propia población». Aunque la autonomía «preste todos los servicios que se nos pidan dentro de las leyes», debe compensarse con control de fronteras o esto será «el cuento de nunca acabar».
Además de la tardanza para aplicar ese mando único o para el anuncio de la comparecencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que acontecerá el próximo 3 de septiembre en el Congreso en una sesión extraordinaria, Page afeó el cruce de versiones y la ausencia de un relato estable dentro de Moncloa. Ello derivado del desmentido del martes del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a la titular de Defensa, Margarita Robles, sobre si el CNI tuvo información escrita previa alertando del fenómeno migratorio.
«Quizá esto es lo más grave de todo: si a lo que ya hemos podido ver, la impotencia en el control de fronteras, se suman discrepancias y contradicciones en las distintas versiones, pues hombre, sinceramente lo único que cabe esperar es mucha zozobra, desasosiego e incertidumbre», declaró. Cuestionó también la ausencia de cifras claras sobre esa entrada y que no se abogue por un pacto de Estado en migración. No dejó pasar el nuevo intento de Junts de hacerse con las competencias de inmigración para la Generalitat de Cataluña, lo que le parece una medida de «puro racismo» y otro peaje de los independentistas.
Reclamó el presidente autonómico «que se abran negociaciones entre el Gobierno y la oposición para alcanzar un auténtico pacto de Estado en relación con la migración». «Un buen pacto no le tendría que terminar de gustar a ninguno de los radicales en unos extremos y en otros», aseguró en referencia a Vox pero también a los socios del PSOE. Lamentó, en cambio, la incapacidad por «el ambiente de crispación, de frentismo» que existe. Es necesario salir «del frentismo barato y del populismo barato». Hay que saber «cómo tratar humana y legalmente a las personas que quieren venir desde fuera por necesidad, pero sabiendo que todo tiene que tener un límite y que todo tiene que tener un perímetro», apreció.