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La OTAN anuncia un plan de 37.000 millones en defensa para responder a las exigencias de Trump

La OTAN ha anunciado en Ankara un plan de inversión de 37.000 millones de euros en sistemas antidrones y otros equipos militares, junto con varios proyectos multinacionales, con el objetivo de fortalecer la defensa colectiva y satisfacer las demandas de Estados Unidos de mayor implicación europea.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OU.

La OTAN ha puesto en marcha una ambiciosa estrategia de defensa que busca, al mismo tiempo, reforzar la seguridad de los aliados y responder a las exigencias de Estados Unidos. Durante la primera jornada de la cumbre celebrada en Ankara, la Alianza Atlántica anunció un plan de inversión multimillonario que incluye la adquisición de sistemas antidrones y otros equipos militares, así como varios proyectos conjuntos entre los países miembros. El objetivo principal es demostrar a Washington que los socios europeos están dispuestos a asumir un mayor protagonismo en la defensa colectiva, un mensaje que el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ya da por descontado, pese a las reticencias de algunos países como España a alcanzar el objetivo del 5% del PIB en gasto militar.

La inversión anunciada asciende a 37.000 millones de euros (unos 40.000 millones de dólares), que se destinarán a sistemas antidrones y otros elementos militares tanto a corto como a medio plazo. Esta decisión se enmarca en el Foro de la Defensa del cónclave turco, donde se han presentado varias iniciativas multinacionales. Entre ellas, destaca la participación de España en un nuevo proyecto sobre la aeronave Airbus A400M, junto a Bélgica, Croacia, Francia, Polonia y el Reino Unido. Además, España se ha sumado al programa de Vigilancia Continua desde el Espacio (APSS, por sus siglas en inglés), según anunció la vicesecretaria general de la organización, Radmila Shekerinska. Con esta incorporación, España se convierte en el decimonoveno aliado en unirse a estos planes, que buscan mejorar la capacidad de espionaje y vigilancia espacial de la Alianza.

Paralelamente, Finlandia se ha unido a la Flota Multinacional de Aviones Cisterna y de Transporte Multifuncionales (MRTT), conocida como MMF. Los nueve miembros de esta flota —Bélgica, Chequia, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Luxemburgo, Países Bajos, Noruega y Suecia— han anunciado la inminente entrega del décimo avión Airbus A330 MRTT, lo que acerca a la flota a su capacidad total de doce aeronaves. Por otro lado, once aliados han acordado la adquisición conjunta de aviones Saab GlobalEye, que sustituirán a la anticuada flota de Boeing E-3 como nuevo Sistema Aerotransportado de Alerta y Control (AWACS) de la OTAN. Este sistema ofrecerá una vigilancia avanzada y multidominio en el aire, la tierra y el mar desde una única plataforma, mejorando la detección y el seguimiento de amenazas complejas como enjambres de drones, misiles balísticos y misiles de crucero.

En la misma línea, Dinamarca, Finlandia, Alemania y Noruega han anunciado la adquisición de hasta cinco aeronaves no tripuladas MQ-4C Triton, fabricadas por Northrop Grumman, de alta gama, gran altitud y larga autonomía. Estos drones reforzarán la Fuerza de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento (ISR) de la OTAN, una capacidad que el secretario general considera crucial en el contexto actual. Mark Rutte ha celebrado estos pasos como una muestra de unidad dentro de la Alianza, sin dar espacio a las tensiones generadas por las críticas del presidente estadounidense, Donald Trump, hacia los socios europeos. «Los drones han alterado profundamente el carácter de la guerra moderna y se han convertido en un factor decisivo en el campo de batalla. Esto queda claro por lo que vemos en Ucrania, en Oriente Próximo y en toda la Alianza. Los propios aliados han sufrido repetidas incursiones de drones. En respuesta, la OTAN está ampliando rápidamente su capacidad para desplegar y operar drones a gran escala», afirmó Rutte.

El secretario general de la OTAN también advirtió sobre la necesidad de actuar con rapidez. «No tenemos el lujo del tiempo. Necesitamos capacidades ya para garantizar que seguimos preparados», alertó, en un mensaje dirigido a los países miembros para que incrementen su gasto en defensa hasta el 5% del PIB, un objetivo que considera esencial para desarrollar una verdadera capacidad de disuasión conjunta. En un símil futbolístico, Rutte señaló que «el partido está lejos de terminarse», en referencia a la creciente cooperación entre Rusia, China e Irán en el ámbito militar. «Estos países cooperan cada vez más entre sí, y eso debería preocuparnos a todos, porque les aseguro que no tienen en mente nuestros mejores intereses», advirtió.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, también intervino en la cumbre para respaldar la necesidad de interoperabilidad entre las fuerzas de los Estados miembros. «Todos los Estados miembros de la Unión Europea y sus aliados cuentan con un único conjunto de fuerzas. Así pues, asignan estos conjuntos únicos de fuerzas bien a misiones de la OTAN, bien a misiones de la UE, de la ONU o a una coalición de voluntarios. Pero para que esto sea posible, lo que necesitamos es interoperabilidad», subrayó. Von der Leyen coincidió con Rutte en que el actual entorno geoestratégico exige una respuesta coordinada y rápida por parte de los aliados.

Con estas medidas, la OTAN busca no solo mejorar sus capacidades militares, sino también enviar un mensaje claro de unidad y determinación frente a las amenazas externas y las presiones internas. La cumbre de Ankara continuará en los próximos días con debates sobre el reparto de cargas y el futuro de la Alianza, en un contexto marcado por las exigencias de Estados Unidos y la guerra en Ucrania.

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