El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha anunciado este domingo una amplia remodelación de su Gobierno, con el objetivo de aplicar una estrategia política renovada para enfrentar una nueva fase de la guerra. El cambio más significativo es el traslado de la primera ministra, Yulia Sviridenko, quien tras apenas un año en el cargo asumirá una nueva responsabilidad en el ámbito de la política exterior, según informó el mandatario en un mensaje en Telegram.
«Hemos determinado que, para llevar a cabo estos cambios, es necesaria una renovación del Consejo de Ministros. Agradezco a Yulia su labor clara, estable y eficaz en el cargo de primera ministra —declaró Zelenski— y le he propuesto que encabece una nueva e importante línea de actuación en las relaciones con un socio clave». El presidente subrayó que entre los ejes prioritarios de la política exterior figuran los vínculos con Estados Unidos y los acuerdos sobre licencias para la fabricación de misiles Patriot, así como otras formas de cooperación bilateral en materia de seguridad.
Zelenski adelantó que esta reestructuración también afectará a la política interior y anunció cambios en la composición de la dirección de las fuerzas del orden. La remodelación se produce en un momento crítico del conflicto, cuando Ucrania busca consolidar el respaldo internacional mientras las fuerzas rusas mantienen la presión en el frente oriental y en las zonas ocupadas.
El anuncio sobre la reestructuración del gabinete ucraniano coincide con la reunión de la Coalición de Voluntarios, que este lunes se celebrará en París con representantes de 37 países. El encuentro, que contará con al menos 25 jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos el propio Zelenski, además de representantes de las instituciones europeas y del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, tiene como objetivo reforzar el apoyo militar a Kiev y aumentar la presión sobre Rusia para favorecer un alto el fuego y la reanudación de las negociaciones de paz.
La cumbre se celebra en un momento considerado por el Elíseo como de «reconvergencia y unidad transatlánticas», tras las cumbres del G7 de junio y de la OTAN de esta semana, donde, según fuentes francesas, se consolidó el respaldo de Estados Unidos a Ucrania. La comunidad internacional observa con atención estos movimientos, en un contexto en el que la guerra ha entrado en una fase de desgaste y de intensificación de los ataques con drones y misiles por ambas partes.
Paralelamente, el director general de la agencia nuclear rusa Rosatom, Alexéi Lijachov, ha denunciado este domingo la muerte de cuatro civiles en Energodar, la ciudad satélite de la central nuclear de Zaporiyia, la mayor de su tipo en Europa y controlada por Rusia desde 2022, tras ataques ucranianos. Lijachov criticó a Occidente por pasar por alto estos hechos. «Apenas dos días después de nuestra reunión con el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) hemos tenido el día más sangriento en Energodar. Y no es una metáfora, es un hecho», afirmó en un comunicado difundido por la agencia, en el que precisó que dos mujeres y dos hombres murieron, y cuatro personas más resultaron heridas, una de ellas de gravedad.
«A día de hoy tenemos la impresión de que el destino de los residentes de Energodar, de los empleados de la central nuclear de Zaporiyia y la propia seguridad de la estación solo interesa a la parte rusa», sostuvo Lijachov. Según sus cifras, desde el 27 de abril ya son once los civiles muertos y hay decenas de heridos. «Quisiera destacar que, según las estimaciones más conservadoras, la planta ha sufrido más de 460 ataques con drones y más de 16 ataques de artillería desde mediados de marzo», señaló.
En otro frente, las autoridades rusas informaron de que Ucrania lanzó cerca de 300 drones contra la capital rusa durante la última jornada, la mayoría de los cuales fueron neutralizados cerca de las fronteras de la región de Moscú y otros 45, cerca de la ciudad. Estos ataques reflejan la escalada de hostilidades en un momento en que ambas partes buscan fortalecer sus posiciones antes de posibles negociaciones.
La remodelación del Gobierno ucraniano y los movimientos diplomáticos en París indican que Kiev se prepara para una nueva etapa del conflicto, en la que la combinación de presión militar y diplomática será clave para avanzar hacia un eventual cese de las hostilidades. La comunidad internacional sigue de cerca estos desarrollos, mientras la guerra continúa cobrando víctimas civiles y generando tensiones en torno a infraestructuras críticas como la central nuclear de Zaporiyia.